Su crecimiento
(Segunda parte)
Al escritor Don Juan Sánchez
Andraca, impulsor permanente
de la historia, cultura y
tradiciones de Guerrero.
Sadyhel Astudillo
La semana pasada se comentó muy en general sobre esta gran comunidad de (ya no tan) jóvenes y que es lo que los caracteriza y diferencia de las demás generaciones. Hoy seguiremos con el tema.
Mi padre oriundo de San Luis Acatlán, de la región de la Costa Chica, recuerdo me platicó que cuando cursaba la primaria, en ocasiones tenía que caminar grandes distancias con mi abuelo para ir hasta al río por el vital líquido y recorrer el regreso, pero ahora con cubetas llenas de agua, debido a la ausencia de este en la cabecera municipal.
Mi madre de la región de Tierra Caliente, la familia radica en el municipio de Cutzamala de Pinzón al igual que mi papá creció con algunas carencias, como el salir de su localidad a muy temprana edad para poder estudiar en esta ciudad capital, debido a la ausencia de escuelas y diversos servicios que son considerados básicos y necesarios para el buen vivir.
Como sabemos, una manera común y general de describir a los padres es que “quieren que sus hijos no sufran lo que ellos vivieron”, en este caso cada quien tendrá su propia historia y experiencia. en lo particular no tuve que cargar el agua para poder utilizarla, ni pasar noches sin luz o desplazarme mucho tiempo para ir a la escuela, de hecho, crecí con la ventaja de tener una computadora en casa. Ahora, a esto sumémosle que la mayoría de los padres de los Milenials se caracterizaban por ser sobreprotectores debido a lo ya mencionado, a que quieren lo mejor para su descendencia; por tanto, era muy común el festejar (a veces de más) sus logros o victorias y minimizar o pasar desapercibidos los errores y fallos.
Por consiguiente, nos volvió de cristal, ya que nos acostumbramos a un buen trato, a siempre ganar y nunca perder, a que alguien mayor nos ayude a superar nuestras dificultades etc. Entonces, llegamos al mundo laboral y nos estresamos fácilmente, nos rendimos al primer fallo, nos molestamos si nos cierran las puertas etc., en general una falta de carácter fuerte; un carácter que se pudo generar al no tener todo fácil, al tener que ganarse las cosas con sudor, al no festejar algo que se debe de hacer (es decir que se debería de festejar cuando se logra algo extraordinario), al caerse una y mil veces para seguir levantándose y aprendiendo; es decir, nos faltó vivir más “a la antigua”.
Pero vamos, una de las cosas que no mencioné la semana pasada fue que los Milenials también acostumbramos culpar de nuestros errores a alguien más y no quisiera que este texto se interprete como que los errores de los Milenials son por culpa de sus padres (que quizá en algunos casos algo exista de eso), por el contrario, estoy tratando de buscar una solución o apoyo a remediar nuestra situación actual.
Pues bien, como dice el dicho “nunca es tarde”, si crecimos con cuchara de plata en la boca, si nunca cargamos algo mayor a diez kilos, si casi no acostumbramos ejercitarnos, si dependemos de nuestro celular para todo. Pues el día de hoy es momento para cambiar, para caerse y mirar todo desde otra perspectiva, para descubrir pasiones, para tomar riesgos, para estrellar el cristal y descubrir cuál es su resistencia, cuáles son sus puntos fuertes y aprender de ellos.
Entonces, ya que sabemos que son los Milenials, ya que tenemos una idea de cómo llegaron a ser lo que son, ahora nos toca preguntarnos ¿Qué están haciendo hoy en día? Bueno, eso se comentará la próxima semana.
