Ayotzinapa y elecciones
El problema no es que puedan o no tener razón al detener al ex gobernador Ángel Aguirre Rivero y relacionarlo con la desaparición de los cuarenta y tres estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. El asunto mayor es que no les creemos que ese sea el motivo verdadero. El hecho es que, como nueva clase política en el poder, con la promesa de que las cosas en el país iban a ser diferentes, no sólo no han cumplido su compromiso, sino que nos han sumido en un camino de retroceso en el dominio cruel de la mezquindad y el cinismo, y revertir los daños gravísimos de esa inercia y los vicios que conlleva costará y durará mucho y será inmensamente doloroso.
A lo mejor y sí fue responsable de obstruir la justicia ordenando la destrucción del material comprometedor, como se le acusa, tal vez sí dijo que su sobrino estaba al tanto de los hechos de Iguala, porque tenía relación con los criminales, igual y sí ordenó a sus funcionarios desaparecer evidencias. La cuestión es por qué lo vienen a detener justo ahora que está en auge el proceso insólito de selección del candidato a la gubernatura del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para las elecciones del año próximo. Por más que nieguen que tiene implicaciones políticas, los ciudadanos de a pie no les creemos, sencillamente porque no lo hicieron antes.
De hecho, hay gente que ha llevado con puntualidad seguimiento del caso de los chicos de Ayotzinapa y sostiene que los videos a los cuales se refieren haber sido destruidos por orden de Aguirre nada nuevo aportarían. Además, si el argumento parte del testimonio de dos personas procesadas que aceptaron colaborar, es obvio que lo hicieron por conveniencia, y eso resta valor a la versión. Cualquiera de esas dos líneas: la “colaboración” de “testigos” y haberlo detenido en un momento de auge electoral, relacionado el ex gobernador con ciertos actores, contradice decir que se le detuvo tras un “análisis profundo” del caso. ¿A quién quieren engañar?
Y aguas para todos quienes creen tener posibilidades para la gubernatura, porque la detención de Tata Layo tiene dos lecturas contundentes: primera, que a la actual clase política no le interesan temas importantes, como la urgente conservación del planeta, empezar a pagar la deuda ambiental con las futuras generaciones, sino los efectistas y publicitarios, y segunda, que para los nuevos potentados, igual o peor que en tiempos idos, de vicios que creíamos superados, mientras sirves y eres útil, no te tocan, pero si tu activo es detenerte y exhibirte, aprovechar tu imagen, por más “amigo” que te consideres, procederán en tu contra, y más si hay colas que pisar.
Los sainetes de otros tiempos se repiten, pero con más insensibilidad. Sí, pues.
