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jueves, 30 junio , 2022

Exégesis / Por Félix J. López Romero

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Por Félix J. López Romero

 

 

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La ciudad sin agua

 

En una actitud canalla fuera de toda lógica, elementos de la ilegal policía comunitaria cerraron las válvulas del sistema de agua de Acahuizotla, para presionar a las autoridades a buscar a su compañero de andanzas, Gilberto Chilapa de León, quien es originario de ese poblado, quien desapareció hace algunos días, al registrarse una balacera entre grupos antagónicos de esa misma organización.

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Desde hace tiempo grupos antigobiernistas han ocasionado graves daños a la población, la que es ajena a hechos delictivos, por ser un lugar en donde sus pobladores se dedican al trabajo, dejando al margen asuntos de toda naturaleza.

Haberle cortado el agua potable a la capital estatal, es una canallada que las autoridades no deben pasar por alto, porque la maniobra perversa ha dejado sin el líquido elemento a miles de familias, cuyos hogares son abastecidos, en sus muchas necesidades por el sistema aludido.

Ante posturas radicales tomadas por miembros de la UPOEG, el gobierno debe actuar con rigidez, porque la ciudad no puede estar en manos de quienes violan la ley por costumbre. Aun cuando los comuneros están armados se les debe disuadir para que las depongan, evitando de tal manera pudiera registrarse un enfrentamiento entre las partes, cuyo saldo podría ser trágico.

Si la UPOEG nació como dicen sus integrantes, para el combate a la delincuencia, no se mira razón alguna para que agreda al pueblo. El diálogo es la mejor herramienta para acabar con diferencias, si las hubiera entre la población y los comunitarios.

Dejar sin agua a la capital estatal es cuestión que no debe tolerarse, porque se vive dentro de un estado de derecho, por lo cual es reprobable lo hecho a la población, ajeno a mezquinas rivalidades.

 

Destrucción y hambre

 

A dos años de distancia de haber ocurrido las tragedias, ocasionadas por la tormenta “Manuel” y el huracán “Ingrid”, campesinos de la región de la Montaña manipulados por líderes voraces, que solo buscan beneficios personales, dejando a los perjudicados carentes de apoyos verdaderos, para hacer frente a su angustiosa situación, que según ellos viven a raíz de ambos fenómenos meteorológicos, los cuales los hicieron más pobres que como estaban.

Quienes protestarán son personas que militan en el Consejo de Comunidades Dañificadas, que exigen a los tres niveles de gobierno la reparación de caminos y puentes, servicios públicos diversos, la reconstrucción de sus viviendas y alimentos para sus hogares.

Hace algunos meses el gobierno federal, a través de su secretaría de Desarrollo Social, estableció una serie de comedores en diversos municipios de esa región, dentro del programa Sin Hambre, dirigido a quienes guardan visible pobreza; por otra parte ellos mismos habían de alquilar su fuerza de trabajo, para reconstruir lo dañado por la naturaleza.

Mientras la población indígena no participe, en las tareas de reconstrucción de su propio hábitat, continuarán viviendo en la pobreza y la marginación, por exigir que todo se los hagan; en cambio ellos ser simples espectadores. Si las mejoras que se lleven a cabo para favorecerlos, lo menos que pueden hacer es colaborar en esas tareas.

 

Acercarse al pueblo

 

La mejor manera de acercarse al pueblo es estar en permanente contacto con él, porque de tal manera se conocerán sus necesidades, las cuales les podrán ser resueltas de existir un diálogo permanente, que conduzcan a solucionar lo que se requiera. Lo anterior ocasionó que el alcalde Marco Antonio Leyva Mena, se trasladara al barrio de San Mateo, en donde un grupo de su vecindario, así como de colonias aledañas dialogaron con él, para encontrar la mejor solución a viejos problemas, que de manera común buscarán su cancelación.

San Mateo es uno de los tradicionales de la ciudad; debido al desarrollo poblacional grupos diversos han invadido con el correr de los años, tierras antes destinadas a tareas agrícolas, naciendo en consecuencia colonias irregulares, en donde el paracaidismo ha sido su causa.

Precisamente por esa anómala situación, a efecto de regularizarles la tenencia de la tierra, el alcalde hizo entrega de escrituras públicas, a los que vivían en la clandestinidad, quienes pasaron de ser poseedores a propietarios, de los lugares en donde construyeron sus viviendas.

Aparejado a lo anterior, el alcalde Leyva Mena se comprometió con el vecindario, ofrecerle mejores servicios públicos. Si de parte de la autoridad municipal hay el compromiso apuntado, también los colonos deben poner la parte que le corresponde, para tener un lugar más agradable para habitar. Este mismo compromiso con los vecinos, se dijo, llevará a cabo en pueblos asentados en la serranía, los que por desgracia aun guardan una marginación, la que podría lograr un cambio en su manera de ser y vivir.

 

Recuerdo a periodista

 

El pasado lunes 23 de los corrientes, se cumplieron res años de la muerte del periodista Apolinar Palacios Guarneros, quien por largo tiempo publicó en este periódico, su gustada columna ¡En Guardia!.

Una enfermedad del corazón fue minando su salud, hasta que acabó con su vida. Ingeniero civil de profesión, su singular forma de hacer periodismo le acarreó muchos lectores, por lo general por su corrosivo contenido. Descanse en paz.

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