¿Justicia embargada?
Felipe Victoria
Cumple 26 años de creada la CNDH en el salinato con Jorge Carpizo como fundador, felicitaciones a Luis Raúl González Pérez y Ramón Navarrete Magdaleno…
Comparar entre todas las entidades de la república mexicana para determinar en dónde es mejor negocio la injusticia es casi imposible
¿En cuál estado son menos salvajes y carentes de cultura elemental de legalidad, resignados a no ejercer la venganza privada ni hacerse justicia por mano propia?
De costa a costa y de frontera a frontera los mexicanos pareciéramos cortados por la misma tijera: normalmente nos valen madres los derechos de terceros.
La conseja popular es que en este país para que a alguien se le haga Justicia se requiere que converjan tres cosas: 1) que tenga la razón legal,2) que tenga para pagar por ello y 3) que se la quieran dar. Si cualquiera de las tres faltas es imposible.
Los usos y costumbres por regiones igual determinan si la gente se decide a soportar trámites lentos y tortuosos o “arregla” antes los problemitas al primitivo estilo de la Ley del Talión; aquella de ojo por ojo y diente por diente, claro que en eso influye el nivel escolar que tengan y los valores que les hayan inculcado desde el hogar en sus familias.
Ahí es donde comienzan a marcarse diferencias entre la gente de los estados y podría subdividirse México en unas cuatro grandes porciones: Los del Norte, los del Sur, los del este al litoral del Golfo y los del Oeste al litoral del Pacífico.
Jamás un yucateco será igual en formas y comportamientos que un sonorense, no alguien de Coahuila con los de Oaxaca, ni zacatecanos con nayaritas o colimenses, ni jaliscienses con campechanos, es más, nisiquiera dentro del grupo de entidades sureñas proclives a la rebelión e insurgencia son tan idénticas, digamos entre Chiapanecos, Michoacanos y guerrerenses a la mera hora, ni poblanos o mexiquenses y morelenses, menos aún tlaxcaltecas con sinaloenses.
En la inmensa mundialmente famosa Ciudad de México, antes DF, el rompecabezas es peor aún, con inmigrados procedentes de todas las entidades mexicanas que llegaron por necesidad pero conservan la añoranza de sus terruños benditos, allá se dividen por delegaciones políticas que tampoco comulgan entre sí, digamos “perfumados cultos” de Coyoacán y Alvaro Obregón con nacos de Iztapalapa e Iztacalco, o gente de la Benito Juárez y la Gustavo A Madero.
En la tierra de Peña Nieto igual los de Toluca no se tragan con los de Naucalpan, ni estos con los de Tlalnepantla y los tres vomitan a los de Ecatepec y peor todos a los de Nezahualcóyotl…
El problemón idiosincrático empieza porque la mayoría no tienen conciencia ni de en donde tienen los pies, ni conocen la historia de sus lugares de origen bien a bien, solo se saben y se creen diferentes pero nadie se ocupó de hablarles de los valores comunes como mexicanos; eso del futbol y el guadalupanismo como factores de unidad resultan valer madres…
¿Cómo defenderíamos todos la soberanía nacional en un caso dado, si ni siquiera hemos tenido el valor para hacer que las cosas cambien en las comunidades donde estamos?
Puro quejarnos en cortito de la clase de autoridades ineptas y corruptas y de gobernantes ocurrentes y voraces, pero que nosotros elegimos aunque sea con la abstención en los sufragios o malbaratando por migajas los votos a favor de los candidatos que mejor nos mintieron, o que fueron más hábiles en trampas…
Como las acémilas, nos acostumbraron a darle vueltas a la noria sin repelar mientras alcancemos lo mínimo para alimentarnos. Mientras vemos la insultante opulencia y derroches de la aristocracia de la burocracia que estrena mansiones, anda sobre carruajes blindados custodiados, viaja a donde se le da la gana con cualquier pretexto y abusan de todo y de todos, porque ya nos gustó agacharnos, nunca exigimos cuentas claras y lo malo es que cada vez nos van empinando más.
Los ricos cada vez son más ricos, la clase media es especie en extinción y los jodidos ya ni cuenta se dan de que lo están…se nos están acabando las ilusiones, las esperanzas y las ganas de luchar por progresar, resignados como avestruces.
En los partidos políticos ya nadie confía y menos les cree ni la fecha ni la hora, los mismos voraces de siempre pero que brincan de unas siglas a otras cambiando de piel como las víboras, pero para colmo se mantienen de los impuestos que directa o indirectamente pagamos entre todos, lo grave es que todavía les aplaudimos y los endiosamos…
Ese mal entorno nos lleva a que la verdadera justicia a través de la correcta y honesta aplicación de la leyes, desde hace rato se la hayan hipotecado a las grandes mafias y mañas lugareñas, donde los malosos son quienes ponen o quitan funcionarios y ordenan, encubriéndose en sus travesuras de toda calaña…
Claro que las cosas por su peso caen tarde que temprano, lo que se avizora es que la gente de donde sea comience a linchar delincuentes….Dios nos libre de llegar a ese momento
Inicia la parodia del alegato y revisión voto por voto y casilla por casilla por los resultados electorales preliminares.
