Como han pasado los años…

 

Felipe Victoria

 

Vuelvo a comentarles un fragmentito de la novelita de Maripola:

“Si la noche del viernes 26 de septiembre de 2014 el entonces gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero no hubiera estado ‘tan distraído’ en sus labores promocionales de reposicionamiento turístico internacional, en las instalaciones imperiales diamantinas de Acapulco, otro gallo le cantara en estas fechas, quizá como miembro del gabinete federal de su amigo Enrique Peña Nieto”.

“Igual si en aquel entonces no hubiera tenido dentro de su séquito perverso a los envanecidos arrogantes, que daban órdenes equívocas en su nombre cuando el jefazo estaba de fiesta, quizá se hubiera evitado la desgracia ocurrida en Iguala; pues bien se dice que no hay borracho que coma lumbre y de haberse enterado a tiempo Aguirre, hubiera ordenado que dejaran libres a los ayotzinapos para evitarse conflictos mayores”.

“Si entonces le hubieran informado que se habían robado un autobús cargado con drogas, propiedad del poderoso junior de un innombrable, habría autorizado que lo recuperaran pero sin dañar absolutamente a nadie”.

“Pero sucede que ni le dijeron nada en el momento para no interrumpirlo y alguien en su lugar dio órdenes erróneas como virtual ‘vicegobernador’, que vaya que se traía el parientito de a chinqueque a todo el gabinete”.

“Al entonces secretario general de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo, le mandaron de noche a Iguala porque el alcaldito se hizo guaje aduciendo que estaba en un bailongo, cuando que ya se tenían reportes de inteligencia federal sobre el gran desmadre ocurrido y se ignoraba el paradero de los estudiantes capturados por la policía municipal”.

“Desde Bucareli, Miguel Ángel Osorio Chong ordenó que no dejaran escaparse a José Luis Abarca Velázquez y a su mujer Ángeles Pineda Villa mientras instrumentaban el desafuero, pero les valió madre”.

“A partir del sábado 27 se dio una vorágine de tonterías queriendo desviar la atención de lo inocultable. Como ciertamente durante horas no se supo a donde se habían llevado a los detenidos y temiendo lo peor, preparaban campañas para afrontar a su manera torpe los hechos, mandar confeccionar camisetas para la cruzada de búsqueda dejaría diezmos”.

“Los primeros policías municipales detenidos por la Procuraduría que comandaba Iñaky Blanco Cabrera ‘cantaron bonito’ inculpando a sus colegas de Cocula y, estos a los sicarios de Guerreros Unidos a quienes ordenaron entregarles a los normalistas”.

“Los que revelaron atrocidades incluso llevaron al procurador a buscar las fosas donde supuestamente habían sepultado y quemado a los muchachos, pero por darle al violín le dieron al violón y hallaron demasiadas fosas con muchos cadáveres, pero de otras personas muy distintas”.

“La simulación imperial comenzó fingiendo una búsqueda con burócratas encamisetados, indagando casa por casa, para encontrar supuestamente a los desaparecidos, y en el colmo de las faramallas ofrecieron recompensa de un millón de pesos por estudiante, como si no supieran ya que los habían sacrificado”.

“Los afligidos y consternados padres fueron asesorados para no recibir las indemnizaciones de a cien mil pesitos que les quería dar Ernesto Aguirre, más valía no conformarse con poquito si ya había oferta de un millón y después la PGR de Murillo Karam añadiría otro medio”.

“Un negociazo en puerta para los oficiosos apoderados de los padres de los 43 y se generalizó la ingobernabilidad vandalizando instalaciones oficiales para que no quedara huella, por si se tuvieran que ir pronto los de la administración de Aguirre Rivero”.

“Un escaso mes lo aguantaron en el poder y tuvo que pedir licencia temporal por medio año, todos a seguir en la farsa de buscar que aparecieran vivos, los que de sobra sabían que fueron brutalmente escarmentados por andarse robando mercancía de narcos amapoleros intocables”.

Hasta aquí el fragmento sintetizado.

La maestra Pizarrina fue a los alborotos en Iguala y entonces les traje a las amables comadritas chismosas de Acapulco:

-¡Riiing… salinsliiim!

-Comadre Proculina, ahora sí brindemos por la más aberrante ayotzingadera de ir a quemar los expedientes judiciales del caso Iguala.

-Oyeme Torturina, ¿pues bajo el influjo de qué andarían esos hijos de “suchi”, que se les ocurrió tal artimaña infame?

-¿Te acuerdas cuando quemaron el palacio en Chilpancingo para que no quedara huella de las andanzas de finanzas?

-¡Shhh… cábrate cayona!, no sea que les caiga el veinte y le den jalón los de la PGR y la Fiscalía de Xavier Olea a los abogados representantes de los padres de los 43…

-Pues ahora si a dos años se puso más jodida la cosa manita, ni restos de cadáveres convertidos en cenizas ni expedientes igual de achichinados.

-¿Y que podría pasar entonces con todos los que están presos y hasta confesos?

-Me la pones dura y pelona, creo que el que mejor nos podría explicar es el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Robespierre Robles. Supuestamente hay procedimientos de reposición de actuaciones y respaldos cibernéticos.

-¿Pero si quemaron hasta las computadoras?

-Espérate a ver qué informa el magistrado Robles Hurtado, no comas ansias.

-Oye tú, ¿y la policía preventiva de Iguala, los federales y ministeriales no deben dar una explicación de por qué permitieron el ataque vandálico al palacio de justicia?

-Serena morena, no alimentes más el sospechosismo; con esto ya hay pretexto para que el Caso Iguala no se resuelva en este sexenio.