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jueves, 6 octubre , 2022

En Tela de Juicio – Por Felipe Victoria Zepeda

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Una asomadita a los candidateables

 

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Por Felipe Victoria Zepeda

 

Resulta conveniente oxigenarnos del convulso entorno guerrerense, ahorita que algunos altos funcionarios andan en ascuas por las estrategias intimidatorias del presunto delincuente David Canek Palma Analco, jefe de plaza en Acapulco de parte de lo que resta del Cartel de los Beltrán Leyva.

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La PGR no acreditó suficientemente la responsabilidad del lugarteniente y no les quedó más que jalarlo al penal de Las Cruces, en el puerto, donde el fiscal Xavier Olea intenta conseguir una sentencia condenatoria, con todo y el miedo que debe tener, pues las mafias nunca amenazan de broma y mientras son peras o manzanas, los malos ya les pusieron zancadilla a Olea y a otros dos personajes como si existiera algún conflicto de intereses.

Disfrutemos entonces la clasecita de Pascal Beltrán del Río en su columna “Bitácora del director”, publicada en el Excélsior:

“Los gobernadores y la carrera de 2018 (I)”

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“La que está en curso es la cuarta carrera consecutiva por la Presidencia de la República en la que los gobernadores y exgobernadores juegan un papel fundamental.

Durante casi medio siglo, entre 1952 y 2000, los mandatarios estatales fueron relegados de la posibilidad de jugar en la llamada “grande”.

Luego de que llegaron a la Presidencia dos políticos que habían sido gobernadores de Veracruz –Miguel Alemán Valdés (1936-1939) y Adolfo Ruiz Cortines (1944-1948)–, el cargo de mandatario estatal se reservó exclusivamente para cumplir favores que debía Los Pinos.

Eso comenzó a cambiar a mediados de los años 90, cuando los gobernadores de Tabasco, Roberto Madrazo, y de Puebla, Manuel Bartlett, retaron el poder del presidente Ernesto Zedillo y comenzaron a exhibir un comportamiento protagónico y buscaron, desde esa posición, ganar la candidatura presidencial del PRI para la elección de 2000.

Ambos participaron, junto con Humberto Roque Villanueva y Francisco Labastida, en la primaria priista para resolver la nominación, que se celebró en noviembre de 1999, y que fue ganada, de forma aplastante, por este último.

Paralelamente, luego de su llegada a la gubernatura de Guanajuato en 1995, el panista Vicente Fox también echó a andar un esfuerzo por ser el aspirante presidencial de su partido. Y fue tan exitoso en ello que ningún otro militante de Acción Nacional se atrevió a enfrentársele.

Fox sería la primera persona en 42 años en llegar a Los Pinos habiendo sido mandatario estatal.

Esa misma elección de 2000 tuvo una característica peculiar, pues los tres principales candidatos habían sido gobernadores elegidos en sus respectivas entidades.

Participaron también el priista Francisco Labastida, quien había gobernado Sinaloa (1987-1992), y el perredista Cuauhtémoc Cárdenas, quien estuvo al frente de Michoacán (1980-1986), además de ser el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal, elegido en 1997.

A partir de entonces, se hizo evidente que gobernar un estado podía ser una plataforma de lanzamiento hacia la Presidencia de la República. Y se anotaron varios, tanto gobernadores en activo como exgobernadores.

Lo hizo, nuevamente, Madrazo, quien buscó llegar a la Presidencia desde la dirigencia nacional del PRI; el perredista Andrés Manuel López Obrador, jefe de Gobierno del Distrito Federal, y el panista Alberto Cárdenas, primer gobernador de Jalisco elegido por un partido distinto al PRI.

Lo hicieron también, los priistas Arturo Montiel, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Eduardo Bours, gobernadores de los estados de México, Hidalgo, Tamaulipas y Sonora, respectivamente, quienes ya no tenían que consultar al Presidente su decisión, pues quien estaba en Los Pinos era el panista Fox.

El PRI se dividió entre madracistas y antimadracistas (el llamado Tucom) y estos últimos se decidieron por apoyar a Montiel para tratar de frenar a Madrazo. Sin embargo, de última hora, el mexiquense desistió de buscar la candidatura, luego de recibir amenazas.

En el PAN, Felipe Calderón, exlíder de la bancada en la Cámara de Diputados y exsecretario de Energía, terminó con las aspiraciones de Alberto Cárdenas y, de paso, del favorito Santiago Creel y se alzó con la candidatura.

En el PRD, luego del intento de Fox de desaforar a López Obrador, éste se convirtió en un serio retador para la Presidencia, que al final fue ganada por Calderón, quien nunca había sido gobernador, aunque había buscado llegar a la de su estado, Michoacán, nueve años antes.

Desde los primeros años de ese sexenio comenzó a despuntar el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto como el favorito para ser candidato del PRI. El único que le dio batalla en su partido fue Manlio Fabio Beltrones, exgobernador de Sonora.

En el PAN ninguno de los gobernadores de ese momento llegó hasta la final en la búsqueda de la candidatura presidencial, aunque el jalisciense Emilio González Márquez llegó a declararse interesado.

La candidatura presidencial panista fue para Josefina Vázquez Mota, quien había despreciado buscar la gubernatura del Estado de México en 2011, mientras que el PRD repitió con el exjefe de Gobierno capitalino López Obrador”.

Esperaremos la segunda parte de la columna de Pascal Beltrán del Río.

Haciendo memoria, el único gobernador de Guerrero que llegó a sonar para candidato presidencial en 1993 fue José Francisco Ruiz Massieu, primero enviado a dirigir el Infonavit y después hecho diputado federal, pero lo asesinaron en septiembre de 1994.

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