Jorge VALDEZ REYCEN

 

  • Los padres de Los 43: tuvieron la culpa
  • Para ellos todo es mentira y engaños
  • CETEG apoyó a Los 43… ahora al revés

 

Ya no hay verdad en nada.

Para los padres de familia de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala y ultimados en Cocula, ninguna indagatoria tiene validez. Son patrañas, distractores, mentiras, falsedades.

No creen que la célula armada de “Guerreros Unidos” –existe una docena de sicarios y jefes sometidos a proceso penal— los  secuestró, torturó, masacró e incineró. Son “inventos”, argumentan los doloridos progenitores de lo que llaman “semilla revolucionaria”.

Tampoco es verdad lo que contiene –en actuaciones ministeriales, peritajes, informes forenses, entre otros—, el expediente judicial más voluminoso, extenso, e históricamente más documentado del caso de desaparición de 43 estudiantes normalistas que salieron de sus aulas de Ayotzinapa para ir a su encuentro con una banda de criminales que mantenía Iguala bajo su control de sangre y fuego.

No. Para los padres de los 43 no hay argumentos válidos a su desgracia y siguen un doloroso peregrinar donde su agonía representa un lucro perverso, insano, inhumano para unos cuantos vivales que han obtenido ganancias con la tragedia.

Aunque los presuntos criminales confiesen, en declaraciones ministeriales en la PGR la forma en qué se cometieron los “levantones” –usando a policías y patrullas bajo su mando—, cómo los llevaron al basurero de Cocula y quiénes accionaron armas de fuego y prendieron fuego a los cuerpos hasta carbonizarlos y luego lanzar los restos al río… ¡No! Son mentiras… ya lo dijeron peritos expertos en fuego, que no es cierto.

La negación de los hechos, evidencias, testimoniales, declaraciones ministeriales, dictámenes periciales, forenses, etcétera, no es argumento válido en ningún juicio. Lo saben los ignorantes del derecho, que se dicen defensores jurídicos y hasta les han llamado “pinches indios piojosos”. Pero ¡no es cierto!

Esta horrenda situación que tuvo orígenes en la permisibilidad de hechos fuera de la ley, como el secuestro de autobuses para su uso y traslado, el robo u “ordeña” de diésel de tráileres, pipas y camiones de carga, las amenazas a pasajeros y choferes que han encarado a los vándalos por dejarlos varados en carreteras, tuvieron consecuencias antes del 26 y 27 de septiembre del 2014. Por lo menos hubo dos situaciones que estuvieron a punto de la tragedia.

Los señores padres de familia de los 43 son responsables directos por no cuidar a sus hijos de una pandilla de vándalos que tiene secuestrada la normal rural “Raúl Isidro Burgos” desde hace cuatro lustros. Son cómplices de la desaparición de sus hijos, porque permitieron que los usaran esos pandilleros como carne de cañón en sus cruzadas “revolucionarias” de protesta, que se convirtieron en actos de rapiña, robo y delitos. ¡Ahhhh! ¿Pero cómo creen?

Ningún padre de familia puede argumentar que desconocía cómo opera esa normal, cuyos ídolos, ejemplos de lucha y filosofía de vida se basan en los guerrilleros Lucio Cabañas y Genaro Vázquez. Ni siquiera en Ignacio M. Altamirano o el general Vicente Ramón Guerrero Saldaña. ¡No…!  Puros cuentos.

Si la Comisión Nacional de Atención a Víctimas (CNAV) en este momento determinara las indemnizaciones que conforme a derecho el Estado mexicano está obligado a pagar, como reparación del daño y además de una disculpa sentida por actos de omisión, las víctimas se negarán a recibirlo. ¡Pero por supuesto!

Pero esto último, es ya lo último que quedará por hacerse. Es el final de la historia dolorosa, pero el final. Ya no habrá más. Cada padre de familia recibirá la indemnización que estipula la ley. Es lo justo. ¡Ahhh! Pero ¿qué creen? ¡No! No quieren dinero. ¡Los quieren vivos otra vez! Es el colmo del desvarío, delirante posición del todo o nada.

Ninguna voz he escuchado en estos 21 meses de espera que llame a la serenidad, al duelo y al luto de una tragedia jamás vista en México. Rabia, ira, crispación, violencia, son los compañeros de los padres de los 43. ¡Ahhh! Y los maestros de la CETEG, que se colgaron al lucro de la tragedia, cuando ya languidecía su oposición a la consumada reforma educativa.

Hoy es viceversa: el movimiento de los 43 apoyan a la CETEG… y así se irán en días, semanas, meses y años hasta la eternidad. ¿Y la verdad, apá? Esa, que vaya …%&#&%#$  a su …%&%$#$%.

Nos leemos mañana… SIN MEDIAS TINTAS.

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