Alexis Blancas
La suspensión temporal de una maestra, señalada por una madre de familia de presuntamente agredir física, verbal y emocionalmente a su hija de nueve años, quien tiene síndrome de Down, mantiene sin clases desde hace tres semanas a 28 estudiantes de tercer grado de la Escuela Primaria “Emperador Cuauhtémoc”, en Chilpancingo.
La separación de la docente ocurrió luego de que Anahí Arcos, madre de la menor, presentara denuncias ante distintas instancias por la presunta agresión contra su hija.
De acuerdo con la madre, después de lo ocurrido comenzó a recibir llamadas de otros padres de familia, quienes le preguntaban cómo se encontraba la niña y le informaron sobre la situación.
Explicó que, debido a que su hija tiene síndrome de Down y dificultades para expresarse con facilidad, además del temor generado por lo sucedido, fue posteriormente cuando la menor logró comunicarle mediante señas lo que presuntamente le había hecho la docente.
Ante ello, familiares de la alumna iniciaron un proceso de denuncia ante distintas instancias, entre ellas el área jurídica de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG).
La madre señaló que, de acuerdo con la documentación que recibió de las autoridades, la profesora fue separada temporalmente del grupo mientras se llevan a cabo las investigaciones correspondientes.
Sin embargo, la medida dejó al grupo sin clases y, según el testimonio de Anahí Arcos, la dirección de la escuela únicamente les ha informado que no existe personal disponible para hacerse cargo de los alumnos de tercer grado.
Ante esta situación, madres y padres de familia se manifestaron la mañana de este martes para exigir una solución, al señalar que los estudiantes llevan más de tres semanas sin recibir clases.
La madre de la menor que presuntamente fue agredida indicó que, además de exigir el esclarecimiento de la denuncia presentada por los hechos, busca que las autoridades educativas garanticen el regreso a las aulas del resto de los estudiantes.
Aseguró que hasta el momento no ha recibido una respuesta de la SEG y que tampoco la dirección escolar ha convocado a una reunión para informar a los padres de familia sobre lo ocurrido y las medidas adoptadas.
En este contexto, reclamó que la maestra continúa enviando actividades al grupo de WhatsApp del salón y solicitando que los alumnos las realicen, pese a que no están asistiendo a clases presenciales.
Arcos consideró esta situación como una burla, pues, de acuerdo con los documentos que recibió, la docente se encuentra suspendida de sus funciones. Además, aseguró que la profesora estaría incitando a los padres de familia a tomar una postura a favor de ella como docente o de la menor y su madre.
Respecto a su hija, detalló que durante los dos primeros años escolares nunca recibió quejas de los docentes, debido a que siempre informó sobre la condición de la menor y proporcionó números telefónicos para atender cualquier emergencia.
Asimismo, manifestó que después de la presunta agresión su hija ha expresado temor de regresar a la escuela y ha presentado dificultades para comer y dormir.
Finalmente, los padres de familia solicitaron a las autoridades educativas agilizar las investigaciones sobre el caso y, principalmente, enviar a un nuevo docente que pueda hacerse cargo del grupo para evitar que los 28 alumnos continúen perdiendo clases.
