A un lustro del complot
Por Felipe Victoria Zepeda
Para los devotos creyentes, quizás la Virgen de Guadalupe animó a Gonzalo Miguel Rivas Cámara hace cinco años para ofrendar su vida, a cambio de evitar una gran explosión en dos gasolineras de la Autopista del Sol esa mañana del 12 de diciembre de 2011.
Enemigos del entonces gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero urdieron un plan para provocar su caída del poder, que consiguió mediante una coalición de partidos de izquierda indisciplinándose en el PRI, donde militó por treinta años hasta agosto de 2010.
Alguien muy poderoso que le tenía rencor por mal agradecido y desobediente tras haberlo propuesto para ser su interino en marzo de 1996, juró hacerlo sentir lo mismo que él, cuando días antes de cumplir la mitad de su periodo lo obligaron en Gobernación a pedir licencia definitiva como opción para no ser desaforado y encarcelado, desapareciendo los poderes en Guerrero.
Lo ocurrido fue consecuencia de una masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, Coyuca de Benítez, a finales de junio de 1995, cuando establecieron un retén policiaco para “no dejar pasar” un supuesto convoy de guerrilleros que tomarían y quemarían el palacio municipal de Atoyac, municipio presidido por una dama perredista.
La masacre de horror por error se debió al miedo colectivo de policías mal pagados y sin mando al frente esa mañana; tras minuciosas investigaciones de la CNDH presidida por Jorge Madrazo Cuéllar, ayudado entonces por Luis Raúl González Pérez, en octubre de 1995 emitieron la Recomendación 104, que entre otras cosas marcó crear una Fiscalía Especial Autónoma para diligenciar procesalmente el caso.
Quedó a cargo de Alejandro Oscar Varela Vidales y un grupo interdisciplinario de expertos ajenos a Guerrero, que consignaron a medio centenar de servidores públicos, menos a Rubén Figueroa Alcocer por no encontrar elementos de culpabilidad en su contra, pero los perredistas no quedaron conformes hasta que lo tumbaron.
Para el 2011, aplicarían casi la misma fórmula contra Aguirre Rivero; se necesitaban muertes como bandera de lucha, pero solamente asesinaron a dos vándalos normalistas de Ayotzinapa que prendieron fuego a la bomba despachadora de una gasolinera, evitando la heroicidad de Rivas Cámara una desgracia mucho mayor, y Aguirre Rivero se salvó como fuera, esa ocasión
A una semana y días antes, el exmandatario Zeferino Torreblanca declaró la guerra contra Aguirre por andar investigando sus manejos financieros y las consecuencias no se hicieron esperar.
Tres años más tarde, en septiembre de 2014, otra vez los estudiantes normalistas utilizados de carne de cañón en Iguala fueron victimados y desaparecidos por intervenir en el robo de valioso cargamento de drogas opiáceas transportada en autobuses de pasajeros de Iguala a Chicago, pero esa vez fueron 43 las víctimas jamás encontradas y Ángel Aguirre se tuvo que ir en octubre de ese año, sintiendo casi lo mismo que aquel otro gobernador. ¿Meras coincidencias sin esclarecerse?
Ni modo, la receta para tumbar gobernadores quedó patentada y nadie puede decir que de esa agua no beberá; por eso es importante que no se confíen demasiado en sus estrechos colaboradores.
En fin, dejo en paz Chilpancingo y veamos el entorno acapulqueño que se pone ardiente en voz de las damitas hablantinas porque la teacher Pizarrina no se presentó:
-Ejele comadrita, me chismosearon que andas planeando a escondidas de nuestro patroncito una mesa redonda entre los ex alcaldes supérstites para discutir sobre la situación actual de “Anarquiapulco”.
-¿Qué te parecería allá en la zona Imperial diamantina, pero cobrando las entradas para que no lleven acarreados ni porristas?
-Suena bien pero la veo dura y pelona. ¿Pondrían ring o cuadrilátero encordado y guantes de box con trajes de luchadores rudos?
-Ejele manita, se trataría de un acto público con civilidad, no un show de cacayacas, cuchufletas y resentimientos.
-¿Y en qué orden intervendrían?
-Pues por abecedario. Añorve Baños Manuel abriría el evento.
-¿Y por cronología?
-Igual Añorve primero, luego su cuate Zeferino Torreblanca, seguido de Alberto López Rosas, Félix Salgado Macedonio y Luis Walton Aburto.
-¿Y los interinos César Varela Blanco, José Luis Ávila y las interinas Ana María Castilleja y Verónica Escobar?
-Ujule comadre, antes de su turno al último, el escenario ya estaría como incendiado y resbaloso del embarradero.
-¿Crees que se atreverían a figurar en un mismo evento de todos contra todos, donde se valgan piquetes de ojos, jalones de cabello, salivazos, lenguazos, golpes bajos y bajada de calzón con zancadillas y patadas a las espinillas, como en máscaras contra cabelleras?
-Pues nunca se ha visto que diriman sus diferencias de otro modo, esa es nuestra penosa tradición política.
-Aaarajo comadrita, eso sí ha sido hablar mal de Acapulco, como el botín político más codiciado.
-¿Y después del show donde todos perderían?
-Pues a reflexionar en que mejor organicen una subasta pública los que quieran la alcaldía, a beneficio de las arcas saqueadas de siempre, para que quien llegue no tenga que comenzar pidiendo préstamos a los bancos.
-Pero entonces que paguen inscripción y nadie juegue de gratis para vender su declinación después.
-Los votos salen a casi mil pesitos y necesitarían unos cien mil; de postura legal que fueran cincuenta o setenta millones para comenzar, y a ver quién da más, sin gastar en campañas.
