Michel Vargas

ACAPULCO. —Trabajadores del Centro Avanzado de Atención Primaria a la Salud (CAAPS) de la colonia Progreso exigieron la reconstrucción del inmueble y rechazaron la reubicación de parte del personal al Hospital General de El Quemado, al considerar que el traslado representa dificultades de movilidad y deja vulnerable a la población que era atendida en esta unidad médica.

En entrevista, el médico Omar Cortés Navarro explicó que el hospital dejó de operar de manera definitiva tras el sismo del pasado 2 de enero, luego de que permaneciera trabajando parcialmente por guardias durante aproximadamente dos años. Señaló que el inmueble presentó daños estructurales, humedad y filtraciones, además de afectaciones en plafones, por lo que existen dictámenes de Protección Civil que establecen que permanecer en el sitio representa un riesgo.

Cortés Navarro indicó que inicialmente se les informó que serían trasladados de manera temporal a otra unidad médica mientras se construía o rehabilitaba el hospital de la colonia Progreso; sin embargo, transcurrieron los meses sin que observaran avances. Posteriormente, se les comunicó que el personal formalizado y regularizado sería enviado al Hospital Regional de El Renacimiento, mientras que trabajadores de base serían reubicados en el Hospital del Quemado.

El médico señaló que alrededor de 150 trabajadores serían enviados al Hospital de El Renacimiento, mientras que otro grupo, principalmente personal con mayor antigüedad, sería trasladado al Hospital del Quemado. Acusó que a algunos trabajadores se les ha informado que no podrán hacer efectivos beneficios pendientes, como un segundo periodo vacacional y el estímulo denominado “mediano riesgo”, situación que consideran una afectación a sus derechos laborales.

“El lunes fuimos al Rena que ya nos presentamos el día 14, que teníamos que recibir los oficios porque si no nos levantaban un acta y nuestra quincena nos iba a liberar. Entonces llegamos, recibimos los oficios con esas amenazas y al preguntarle si qué derecho teníamos, pues o tenemos todavía el segundo periodo vocacional pendiente y tenemos un un estímulo que se llama mediano riesgo, que eso nos lo dan cada año”, dijo.

Por su parte, la enfermera general Gregoria Díaz Martínez, con 40 años de servicio, afirmó que el CAAPS contaba con una plantilla aproximada de 520 trabajadores y que actualmente alrededor de un centenar de empleados permanece en una situación similar ante la reubicación. Advirtió que trasladar al personal al Hospital del Quemado durante la temporada de lluvias puede representar un riesgo adicional debido a las dificultades de transporte y las inundaciones que se registran en distintas zonas de Acapulco.

Los trabajadores recordaron que el CAAPS atendía a cientos de pacientes cada mes y llegó a realizar hasta mil procedimientos mensuales. La unidad ofrecía consulta externa, medicina familiar, planificación familiar, ginecología y obstetricia, atención de partos y pediatría, por lo que consideraron que su cierre dejó a una parte importante de la población sin una alternativa cercana para recibir atención médica.

Finalmente y ante esta situación, los trabajadores anunciaron que mantendrán su exigencia de que se concrete la reconstrucción del hospital y que el personal sea reubicado, de ser necesario, en las instalaciones de la misma zona. Advirtieron que, si no reciben una respuesta favorable de las autoridades, podrían trasladar sus protestas a Chilpancingo e incluso a la Ciudad de México, con el objetivo de exigir una solución tanto para los trabajadores como para los usuarios que dependían de los servicios del CAAPS de la colonia Progreso.