Derechohabientes y pacientes con enfermedades crónico-degenerativas denunciaron la falta de medicamentos en la farmacia de la Clínica Familiar 9 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), situación que señalaron, afecta a quienes requieren tratamientos de manera continua.
Uno de los pacientes afectados aseguró que desde hace aproximadamente tres meses sus recetas médicas no han podido ser surtidas en su totalidad, pese a que han realizado las solicitudes correspondientes y acudido en repetidas ocasiones a la unidad médica en busca de una solución.
Los inconformes señalaron que el problema no se limita a algunos medicamentos, sino que existe un desabasto generalizado en la farmacia, lo que obliga a los derechohabientes a regresar en diferentes ocasiones o buscar alternativas para adquirir por cuenta propia los fármacos que necesitan.
“Hay un desabasto total. Ahorita acabo de ir a la farmacia, no me dieron seis recetas”, relató. Explicó además que, después de no recibir los medicamentos, los usuarios son enviados a otras áreas para realizar trámites relacionados con las recetas no surtidas.
La situación también representa una pérdida de tiempo para los pacientes, debido a que deben hacer filas adicionales en distintos módulos de la clínica para recibir orientación o dar seguimiento a las recetas pendientes. Esta problemática resulta especialmente complicada para personas con enfermedades crónicas que dependen de sus medicamentos de manera permanente.
Los derechohabientes hicieron un llamado a las autoridades del IMSS para atender el desabasto y garantizar el suministro oportuno de medicamentos, al considerar que la falta de tratamientos puede afectar directamente la salud de quienes padecen enfermedades crónico-degenerativas y requieren un seguimiento médico constante.
Cabe resaltar que apenas hace una semana, la delegada del IMSS en Guerrero, María de Lourdes Díaz Espinosa compartió un video en donde realizaba un recorrido donde se verificaba que se entregara el medicamento de manera inmediata; sin embargo, la situación es distinta a lo que viven los ciudadanos que viven con diabetes u otras enfermedades crónicas.
