En el 17 aniversario del asesinato de Omar Guerrero Solís “comandante Ramiro” del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), amigos y ex compañeros de armas denunciaron que sigue impune el crimen y que en México se mantiene una “estructura represiva”.
Guerrero Solís se incorporó desde los 14 años a la guerrilla en Guerrero, primero en el Partido Obrero Clandestino Unión del Pueblo/Partido de los Pobres (Procup/Pdlp), luego al Ejército Popular Revolucionario (EPR) y finalmente cofundó el ERPI.
A su tumba ubicada en el panteón nuevo que se ubica cerca del aeropuerto, acudieron varios ex compañeros de armas y amigos del guerrillero quien fue asesinado hace 17 años en la Sierra de la Tierra Caliente.
Acudieron a depositar una corona de flores Florentina Rosario Morales, Efrén Cortes Chávez, Micaela Cabañas, Itzel Hernández, Antonio Pérez, Javier Vázquez García, una representación del Sindicato de Bachilleres.
Efrén Cortés Chávez quien fue compañero de armas en la guerrilla con “Ramiro”, consideró que Omar Guerrero Solís “fue un hombre que aprendió del pueblo, era un campesino que fue autodidacta, que aprendió en la lucha diaria”.
Dijo que a Guerrero Solís le tocó “actuar frente a un régimen tan represor, tan criminal como es el régimen mexicano y hoy se mantiene todavía la estructura represiva del gobierno a nivel federal; Ramiro es la encarnación de ese pueblo, ese pueblo que miraba una esperanza”.
Indicó que fue comandante de una columna del ERPI que tenía su centro de operaciones en la Montaña, en la zona serrana de la Costa Grande, “es el comandante Ramiro porque el pueblo así lo decidió, se lo ganó hasta que lo asesinaron” en las inmediaciones de la comunidad de Palos Grandes, municipio de Ajuchitlán del Progreso.
Aquella fecha, Cayetano Alvarado Palacios alías “Cuche Blanco” y siete pistoleros más le tendieron una emboscada donde fue asesinado a tiros, “él era un problema de seguridad nacional, los aparatos de inteligencia, seguridad estaban sobre él y acabaron con su vida, en un hecho que sigue impune”.
Efrén Cortés consideró que él como otros ex guerrilleros “somos afortunados de estar vivos, tuvimos la posibilidad de morir, muchos murieron y ahora tenemos que enarbolar y tenemos que cuidar esa memoria, esa historia de Ramiro, que es la lucha del pueblo que se plasma en su persona”, añadió.
