Alexis Blancas
Vecinos del barrio de San Miguel, en la cabecera municipal de San Luis Acatlán, exigieron la intervención de la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Guerrero (COPRISEG), para inspeccionar el rastro municipal y ordenar su reubicación, asegurando que las condiciones en las que opera actualmente representan un riesgo para las familias que viven en los alrededores.
Los habitantes mantienen desde hace ocho días un plantón para exigir una respuesta tanto del gobierno municipal como estatal; sin embargo, hasta ahora no ha habido una solución.
Afirmaron que, desde el pasado mes de julio, han presentado solicitudes para que el inmueble sea trasladado fuera de la zona urbana, pero hasta ahora no han recibido una respuesta por parte de las autoridades.
De acuerdo con los inconformes, el crecimiento de la mancha urbana en la cabecera municipal provocó que el rastro quedara prácticamente rodeado de viviendas, por lo que decenas de familias tienen que soportar diariamente los fuertes olores provenientes de los animales sacrificados y de los desechos que permanecen dentro de las instalaciones.
Denunciaron que el lugar no cuenta con las condiciones necesarias para realizar el sacrificio y manejo de los animales.
Además, denunciaron que los restos permanecen durante días o semanas en el patio, donde terminan descomponiéndose con el paso de los días.
Aseguraron que, en el sitio, pueden observarse huesos, vísceras y restos de reses, cerdos y chivos, además de perros y zopilotes que ingresan al lugar para alimentarse de los desechos.
Los manifestantes señalaron que los olores son tan intensos que en determinados horarios no pueden permanecer en sus hogares ni realizar actividades al aire libre. También indicaron que, a causa de esta situación, los habitantes de San Luis Acatlán han tenido diferentes problemas de salud.
Ante ello, hicieron un llamado a las autoridades sanitarias para que realicen una inspección y de esta manera determinar los posibles riesgos.
Asimismo, pidieron tanto al gobierno municipal como al estatal atender de inmediato su petición para reubicar el lugar a un punto alejado de la zona habitacional.
Finalmente, insistieron en que no buscan impedir el funcionamiento del servicio, sino que este sea trasladado a un sitio adecuado y bajo condiciones que no representen un riesgo para las familias.
