Michel Vargas

ACAPULCO. —Ante el pronóstico de una temporada de lluvias más intensa durante los meses de agosto, septiembre y octubre, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, llamó a la población a reforzar las medidas de prevención y mantenerse atenta a las indicaciones de las autoridades ante posibles huracanes, deslaves, inundaciones y otros fenómenos naturales.

A través de su comunicado dominical, indicó que de acuerdo con los pronósticos recibidos, existe la probabilidad de que se registren entre cinco y seis huracanes de categorías uno y dos, así como entre cuatro y cinco fenómenos que podrían alcanzar categorías de tres a cinco. Ante este escenario, pidió especial atención en las distintas zonas que comprende la Arquidiócesis, debido a que cada una enfrenta riesgos particulares durante la temporada de lluvias.

González González explicó que en las comunidades de la sierra el principal peligro son los deslaves que pueden obstruir caminos o afectar viviendas, mientras que en las zonas ubicadas entre la sierra y la costa existe riesgo por el incremento del caudal de ríos y arroyos. Mientras que en la franja costera, advirtió que los huracanes que puedan registrarse podrían provocar fuertes corrientes, arrastre de objetos y desbordamientos, por lo que exhortó a la población a acatar oportunamente las instrucciones de las autoridades y evitar exponerse innecesariamente.

También pidió extremar precauciones ante las tormentas eléctricas, particularmente en las comunidades rurales. Recomendó realizar las labores durante las primeras horas del día y regresar temprano a casa; durante una tormenta, alejarse de lugares elevados, árboles aislados, postes y objetos metálicos.

El arzobispo recordó además que los sismos representan un riesgo permanente para las tres regiones de la Arquidiócesis, por lo que consideró necesario que las familias sepan cómo actuar y tengan identificados los lugares seguros, puntos de reunión y albergues temporales.

Pidió a las comunidades parroquiales mantenerse disponibles para recibir a personas afectadas por alguna emergencia y contar con una despensa básica que permita brindar alimentos durante los primeros dos días.