En el marco del Día de las Madres, decenas de familias acudieron al panteón de Las Cruces para recordar a las madres que se adelantaron en el camino, en un día marcada por la nostalgia, las flores, la música y los recuerdos.

Desde temprana hora, hijos, hijas, nietos y hermanos llegaron al campo santo cargando arreglos florales, cubetas con agua y herramientas de limpieza para arreglar las tumbas de sus seres queridos. Algunas familias también llevaron fotografías y objetos significativos para rendir homenaje a sus madres.

Con ramos de flores en mano, las personas permanecieron varios minutos frente a las lápidas de sus madres, esposas, hermanas y abuelas, compartiendo junto a sus acompañantes momentos de reflexión y oración en memoria de quienes ya no están físicamente con ellos.

La señora Imelda Gutiérrez comentó que acude desde hace 10 años a festejar el día de las madres a este lugar, ya que lamentablemente perdió a su madre, la señora Lourdes a consecuencia de una enfermedad que poco a poco se la llevó.

Si bien, sus hijos la celebran en su casa. Para la señora Imelda el festejo es distinto, pues su madre físicamente ya no está, pero el recuerdo y sus enseñanzas la han hecho avanzar con el pasar del tiempo.

Durante un recorrido, se pudo observar a familias completas reunidas, mientras limpiaban y pintaban las tumbas, otros colocaban flores de distintos colores como muestra de cariño y respeto en esta fecha especial.

Además, en diferentes puntos del panteón se escuchó música alusiva al Día de las Madres, lo que hizo aún más emotivo el ambiente. Algunas personas, con lágrimas en los ojos, recordaban anécdotas y momentos vividos junto a sus madres.

Pese al dolor por la ausencia, las familias coincidieron en que visitar el panteón cada 10 de mayo es una tradición que les permite mantener vivo el recuerdo de sus seres queridos y honrar el amor que les brindaron en vida.