MAREMÁGNUM | Por Ricardo Castillo Barrientos

BERLÍN.— Convivir con la naturaleza y el orden social es un privilegio que gozan los berlineses como un estilo de vida del primer mundo. No les fue fácil reconstruir una ciudad devastada después de los estragos causados por los países aliados (EEUU-Unión Soviética-Francia-Inglaterra), en la Segunda Guerra Mundial contra el gobierno del Tercer Reich del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y su máximo dirigente Adolf Hitler.

La capacidad de recuperación del enorme pueblo teutón es indiscutible, que como Japón sufrió una gran destrucción y lograron levantarse en pocas décadas y recuperar la supremacía en campos tan importantes del desarrollo humano, científico, tecnológico, ecológico, social y cultural.

Berlín es una bella ciudad europea que se antoja para vivir o digna de visitarse, con un cúmulo de atractivos turísticos, destacando sobre ellos el gran desarrollo urbano alcanzado en servicios públicos de alta gama, que distan de países como el nuestro donde son normalmente irregulares o deficientes, que a regañadientes nos tienen acostumbrados.

Sin ánimo comparativo, tenemos conocimiento de la profunda brecha prevaleciente entre países del primer y tercer mundo, desarrollados y subdesarrollados, con niveles de superioridad e inferioridad en la organización social o sistema de vida.

De manera genérica me referiré en las subsecuentes entregas sobre aspectos específicos y medulares de Berlín, que la distinguen como una ciudad ejemplar con una sólida conciencia ecológica, evidente en sus frondosas calles y avenidas. 

El respeto, fomento y protección del medio ambiente son el centro de la vida comunitaria de esta ciudad verde por excelencia, sustentable y sostenible, empeñada en reducir las emisiones de carbono en un 95%, en los próximos 20 años para evitar al máximo la contaminación del entorno ecológico.

La política ambiental es el eje central de las políticas públicas y en ella están concentrados los gobernantes, dirigentes y militantes políticos, los verdes, en primer orden. No sólo de Alemania, sino de Europa, por habitar el mismo continente, siendo este aspecto de la más alta prioridad colectiva.

Para la prevención y conservación del medio ambiente destacan la protección de la naturaleza, la pureza del aire, el cuidado del medio ambiente, la protección de las aguas, la gestión de vertidos, las energías renovables y otros rubros. 

En suma, la Agenda Verde en Berlín, Alemania y Europa, es preponderante y sustentada literalmente en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, con el objetivo que los habitantes tengan una vida digna capaz de garantizar la justicia y la paz, la seguridad social, así como oportunidades de desarrollo económico y sobre todo una vida más saludable y longeva.

En México contamos con leyes ambientales bien elaboradas que no tienen una estricta aplicación debido al desconocimiento o la falta de interés de la población, como la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, la de Aguas Nacionales, la de Vida Silvestre y varias más.

MAREA BAJA.— Después de viajar de la CDMX a París-Berlín durante 14 horas, el reloj biológico se trastoca temporalmente, mientras la capacidad de adaptación al nuevo horario se normaliza, resintiéndose el impacto que provoca y afecta a la hora de dormir o despertar.

Eso sucede en la inmensa mayoría de los viajeros cuando las distancias están al otro lado del mundo, que después de superada la descompensación horaria (jetlag), se realizan las actividades con normalidad.

MAREA ALTA.— Las protestas o inconformidades con temas universales relevantes están presentes en Berlín y en un lugar icónico, en el corazón de la ciudad como “La Puerta de Brandeburgo”, grandioso monumento neoclásico del Siglo XVIII, sitio turístico de visita obligada.

En este lugar se repartían volantes de apoyo a la libertad de Julian Assange, quien se encuentra en una prisión de máxima seguridad del Reino Unido, acusado de publicar crímenes de guerra, políticas climáticas y delitos informáticos. 

Assange tiene 52 años de edad, y es de origen australiano. Programador, periodista y ciberactivista, fue fundador y editor del controvertido sitio web “WikiLeaks”, y está en prisión preventiva desde el 11 de abril de 2019, en espera de ser extraditado a los Estados Unidos de Norteamérica, donde podrían condenarlo hasta 175 años de cárcel, por publicar documentos secretos de esa potencia mundial.

Los manifestantes germanos hacen un enérgico llamado exigiendo su inmediata liberación a Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, a Nils Melzer, relator especial sobre Tortura de Naciones Unidas y a Dunja Mijatovic, comisionada de Derechos Humanos del Consejo Europeo.

El México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha solicitado reiteradamente a su homólogo norteamericano Joe Biden, la libertad de Assange.

MAREMOTO.— El caso de la estudiante mexicana María Fernanda Sánchez Castañeda, que perdió la vida en Berlín, sigue siendo un enigma no esclarecido todavía por las autoridades alemanas.

Su cuerpo fue localizado el día 5 del actual, dos semanas después de su desaparición; de acuerdo a la autopsia no presentaba huellas de violencia. Entre ocho y doce semanas se podrá determinar la causa y momento preciso del fallecimiento, por lo cual no se podría responsabilizar a terceros.

María Fernanda, de 24 años, era originaria de Querétaro, tenía cinco meses en Berlín, a donde llegó para estudiar una maestría en Diseño de Nuevos Medios en la Universidad Europea de Ciencias Aplicadas.

La comunidad latinoamericana y la Embajada de México en Berlín, esperan el esclarecimiento total del caso, ya que la impunidad no tiene cabida en el profesionalismo de las investigaciones y estudios que lleva a cabo la policía berlinesa.