• * El secretario de Desarrollo Social estatal advirtió que “vamos a seguir apareciendo en los últimos lugares al tener pobreza alimentaria” en las próximas mediciones que haga el Coneval

Más de un millón de personas en condiciones de pobreza y pobreza extrema se quedaron en el desamparo debido a la desaparición del programa Comedores Comunitarios por parte del gobierno federal.

El secretario de Desarrollo Social de Guerrero, Mario Moreno Arcos, explicó que en el estado cerraron mil 300 comedores comunitarios, en donde eran atendidas más de un millón de personas de escasos recursos. 

En entrevista, el funcionario estatal advirtió que esta situación afectará de manera negativa los indicadores del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Consideró que en la próxima medición del Coneval, las cifras de pobreza extrema en Guerrero serán mayores debido a la falta de acceso a una alimentación digna.
“Vamos a seguir apareciendo en los últimos lugares al tener pobreza alimentaria, porque es una de las variables que no se está cumpliendo”, lamentó. 
El presidente Andrés Manuel López Obrador determinó desaparecer los mil 300 comedores comunitarios, donde se proporcionaba alimentos de manera gratuita a personas en pobreza y pobreza extrema.

Actualmente solo permanecen activos en el estado los comedores que establecieron alguna cuota de recuperación.
Moreno Arcos explicó que Guerrero, como otros estados, “no tiene solvencia para poder operar los comedores comunitarios con recursos propios”.

Lamentó que entre los afectados se encuentran personas que no han podido tener acceso a otros programas, como los de Adultos Mayores y personas con discapacidad.
El funcionario estatal explicó que el gobierno federal absorbió la totalidad de los programas sociales.

En el caso del de Adultos Mayores no ha sido posible ampliar el padrón de 65 a 68 años en el programa estatal por falta de recursos, por lo que se trata de un sector poblacional en extrema vulnerabilidad. 

Lo mismo sucede con los discapacitados, ya que el estado carece de suficiente presupuesto para atender a la población de 30 años a 68 años de edad, porque la federación sólo admite a los menores de 29 años.