El obispo emérito Salvador Rangel Mendoza reapareció tras más de un año de silencio con una acusación explosiva: señaló al dirigente del CIPOG-EZ Jesús Plácido Galindo como cabecilla de un grupo guerrillero que, según él, opera en alianza con el Cártel de la Sierra, conocido como Los Tlacos.
En entrevista con Grupo Fórmula, el obispo franciscano aseguró que el grupo de Plácido —hoy preso en el Altiplano— mantiene a 21 personas como prisioneros esclavizados, obligadas a realizar trabajos forzados. No precisó el lugar, pero afirmó haber estado recientemente en la zona de conflicto.
Rangel también responsabilizó a Plácido de:
• El asesinato de 10 músicos en Alcozacán en 2020.
• Ataques armados registrados desde mayo en Olinalá y comunidades cercanas.
• Su propio secuestro, junto al de varias religiosas, cuando era obispo en la región.
El obispo sostuvo que la violencia reciente no responde a la disputa tradicional entre Los Ardillos y Los Tlacos, sino a un tercer grupo armado que —según él— ha lanzado drones, quemado casas, provocado desplazamientos y ejecutado a siete personas en los últimos meses.
Aseguró que el gobierno “ya se dio cuenta” de que este grupo es el verdadero generador de violencia en la región.
Rangel relató que hace 15 días estuvo en Ahuixtla, donde habitantes le pidieron ayuda para frenar la violencia. Ahí, dijo, constató lo siguiente:
• Hay muchas casas quemadas.
• Siete asesinatos recientes.
• 21 personas retenidas como prisioneros por el grupo de Plácido, bajo el argumento de “usos y costumbres”.
Acusaciones directas
contra Plácido
El obispo afirmó que Plácido:
• Cobra “derecho de vía” en Alcozacán.
• Ha obligado a comunidades como San Jerónimo Palantla a sumarse a su grupo.
• Está vinculado con Los Tlacos, pues “ya agarraron a varios” relacionados con él.
• Engañó a la población haciéndose pasar por “redentor”.
Rangel insistió: “Cuando le amarren las manos a Jesús Plácido, se acaba la guerrilla”.
Recordó que durante su periodo como obispo denunció un flujo de armas desde Tlapa, Chilapa y Chilpancingo, y que en Chilapa se aseguraron tres arsenales que —según él— abastecían a grupos armados de la región.
La narrativa del obispo: un mapa de violencia con un nuevo protagonista
La reaparición de Rangel reconfigura el discurso sobre la violencia en la Montaña y la Sierra de Guerrero: coloca a Plácido como actor central, lo vincula con Los Tlacos, y lo responsabiliza de hechos que han marcado a la región durante años.
