Jesús Saavedra

 

Unas horas después de haber sufrido un atentado a balazos, familiares del dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), Bruno Plácido Valerio encabezaron una misa para exigir que el asesinato del fundador de un sistema de justicia comunitario en la Costa Chica no quede en la impunidad.

Este lunes 4 de marzo es el natalicio de Plácido Valerio y sus familiares organizaron la celebración de una eucaristía en la explanada de las oficinas centrales de la Secretaría de Salud en dónde el 17 de octubre del año pasado fue asesinado a balazos el dirigente de la UPOEG.

La familia del líder de la UPOEG viajó la mañana de este lunes desde la comunidad de Buenavista, municipio de San Luis Acatlán en la Costa Chica de Guerrero, a Chilpancingo, para estar con amigos en esta misa que encabezó un sacerdote católico.

Cuando la familia de Bruno Plácido estaba cerca de la caseta de la Autopista del Sol de La Venta en el municipio de Acapulco fueron víctimas de un ataque a balazos, del cual salieron ilesos y se resguardaron en esa caseta hasta que les dieron acompañamiento un grupo de la policía del Estado, que los resguardó hasta llegar a la explanada de la Secretaría de Salud en la capital del estado.

En este sitio se colocaron dos ofrendas florales, en una de ellas se escribió la leyenda “¡No a la impunidad!”, y la fecha de nacimiento de Bruno Plácido Valerio; su familia colocó una lona con la imagen impresa del dirigente de la UPOEG, su nombre y la frase “Soy de diálogo y no me gusta la pelea, soy duro conmigo mismo y no permito que nadie me humille”.

Al final de la misa una de las hijas de Bruno Plácido Valerio dio declaraciones y explicó que cuando viajaban a Chilpancingo, “en el trayecto del viaje, al pasar la caseta de La Venta, en el kilómetro 110 fue donde nos interceptó un coche color gris y donde alcanzamos a ver a dos hombres armados con armas largas y quienes alcanzaron a disparar tres tiros”.

Señaló que su mamá realizó una maniobra en el automóvil en el que viajaban y decidieron retornar a la caseta de peaje en sentido contrario, “ahí fue cuando pedimos auxilio”.

Dijo que no sabía decir si fue un ataque directo o un intento de asalto, “hablamos con el director de Gobernación, Francisco Rodríguez Cisneros a quien le pedimos ayuda de Seguridad y ahí esperamos hasta que se nos brindó acompañamiento y nos resguardaron”.

Agregó que aún no saben si van a pedir medidas cautelares ante este hecho de violencia, “vamos a analizar, ahorita estamos con resguardo y lo vamos a decidir más tarde” y que no habían recibido previamente ningún tipo de amenazas; ahorita estamos bien gracias a Dios, dentro de lo que cabe estamos bien.

Del asesinato de su papá, dijo que en las investigaciones que realiza la Fiscalía General del Estado “nos han dicho que no existe ningún avance y hasta ahí, no hay avances al respecto. Nuestra demanda es que se esclarezca el caso, ese asesinato no puede quedar impune” y se quejó que no hay una atención directa de la Fiscalía, “no nos han dado ninguna audiencia, ninguna reunión.

En la homilía el sacerdote, Fernando García dijo que en México vivimos una etapa “negra como con la lepra, la violencia es la lepra que estamos viviendo actualmente; estamos viviendo en una sociedad indiferente en que no tienen a Dios en sus corazones” y pidió a la sociedad no ser indiferentes ante los hechos de violencia que afectan a miles de familias en nuestro país.