Rangel Ventura

 Unas 200 personas de Chilpancingo, denunciaron que fueron defraudadas hasta con 100 mil pesos cada una, por una supuesta funcionaria de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), de nombre Nadya Monserrat Coronado Nájera, quien les ofreció plazas para trabajar en la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información (UTAI).

Las denunciantes –que pidieron el anonimato, pero dijeron estar dispuestos aclarar cualquier situación–, señalaron que varios ya interpusieron las denuncias correspondientes ante la Fiscalía General del Estado (FGE); sin embargo, hasta el momento no hay avances en las investigaciones y la supuesta trabajadora de la UAGro se encuentra prófuga, mientras que sus supuestos jefes siguen al frente de la Universidad, laborando de manera normal.

 MODUS OPERANDI

De acuerdo con las víctimas –la mayoría de esta capital–, desde noviembre del año pasado fueron contactados en persona o por redes sociales, por Nadya Monserrat Coronado, con el pretexto de que se encontraba deprimida por la muerte de su madre, supuestamente de Covid-19, y necesitaba compañía para superar su pérdida.

Al fluir la conversación, Coronado Nájera señalaba a sus víctimas que trabajaba en la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información (UTAI) de la UAGro, en las oficinas ubicadas atrás de la Preparatoria número 1, con sus jefes, el doctor Miguel Ángel Hernández Gómez y Conrado Juárez.

Una vez que se ganaba su confianza, les ofrecía plazas y espacios administrativos en esa área, pidiéndoles cantidades que van desde los 80 hasta los 100 mil pesos, que supuestamente serían entregados al exsíndico del PRI en Chilpancingo, Miguel Ángel Hernández y Conrado.

Varias de las personas defraudadas, señalaron que desde diciembre de 2021 tuvieron que abandonar sus empleos formales, otros viajaron desde los municipios de San Marcos y Acapulco, y se vinieron a rentar a esta capital durante varios meses, ya que Nadya Monserrat les había informado que en enero de este año les entregarían sus nombramientos en la UTAI de la UAGro.

EL FRAUDE

 En enero de 2022, la supuesta universitaria, les señaló que “sus jefes”, le estaban pidiendo 200 mil pesos por cada plaza, pero, por lo menos tendrían que darle a ella la mitad, para hacer los nombramientos y el resto lo entregarían cuando estuvieran cobrando la primera quincena.

Algunos vendieron sus vehículos, terrenos y otras propiedades; otros recurrieron a préstamos o empeños, y se endeudaron para poder cubrir los pagos.

A principios de febrero de este mismo año, al ver que no les entregaban sus nombramientos, para que siguieran confiando en ella, Nadya Monserrat Coronado los citó en su casa ubicada en la colonia Los Sauces, para entregarles sus uniformes con los logos de la UTAI de la UAGro, para iniciar a laborar.

Al llegar marzo, la estafadora solo les daba largas y culpaba a sus jefes Miguel Ángel y Conrado; del exsíndico priista justificó que se le había muerto un familiar y estaba en duelo en un pueblo de Chilpancingo, incluso, les compartió capturas de celular donde supuestamente ella mantenía conversación con él y éste les pedía a las personas que confiaran en él, “diles que tengan la seguridad que todo saldrá en favor y orden”, se puede leer en los supuestos mensajes del celular.

 NADIA HUYE DE CHILPANCINGO

Llegando el mes de abril, ante la insistencia de las personas, que ya no aguantaban pagar renta y estar sin trabajo, con la esperanza de recibir sus plazas en la UAGro, comenzaron a buscar a Nadia Monserrat en su domicilio, pero solo les daba evasivas. Incluso, mostró documentos oficiales de pagos de Miguel Ángel y la elaboración de los nombramientos con los logos de la Universidad.

Ante la desesperación y el temor de que se tratara de una estafa, en mayo las víctimas comenzaron a buscar por todos lados a la estafadora, por lo que, para detener esta situación, fue hasta el 30 de ese mismo mes que ella los citó a las 4 de la tarde en tres puntos diferentes: en su casa en la colonia Los Sauces, en una cafetería ubicada en la plaza comercial Cárdenas 71 y en el estacionamiento de Rectoría.

Pasaron los minutos y a ningún punto llegó Monserrat Coronado. Por lo que las más de 50 personas que se encontraban reunidas en la cafetería, se trasladaron al hogar de ella y al paso del tiempo, también llegaron las otras 80 de Rectoría, que al llegar constataron que eran cerca de 200 personas las defraudadas.

Le enviaron mensajes y llamaron, pero su celular estaba apagado. Incluso, para deslindarse de responsabilidades, ya en la noche, a algunos, Nadia solo les mandó un último mensaje con capturas de pantalla de un supuesto chats de una conversación con el director general de la UTAI, que decían:

–Miguel tú tienes el dinero. Los comprobantes los tengo yo. Miguel, tienes el dinero, regrésalos por favor –se lee en las capturas de pantalla desde el WhatsApp.

Al pedir informes, los propios familiares señalaron que la joven también les había pedido dinero y no sabían nada de ella. Solo alcanzaron a saber que una noche antes, había comprado un boleto en la terminal Estrella Blanca, pero desconocían el destino.

Desde entonces, varios montaron guardias día y noche en casa de Nadya Coronado durante semanas, pero nunca apareció. Otros, optaron por interponer las denuncias correspondientes ante la FGE, pero hasta el momento no les han informado del avance de las investigaciones.

Por ello, pidieron al rector de la UAGro, José Alfredo Romero Olea, que deslinde a la máxima casa de estudios de esta situación e investiguen si sus funcionarios tuvieron algo que ver con la estafadora, y en su caso, sean separados de sus cargos, ya que, corroboraron que continúan al frente de la UTAI.

En una breve entrevista telefónica anoche, Miguel Ángel Hernández Gómez desestimó el caso; dijo que la joven no es trabajadora de la UAGro y que ya conocían del tema, el cual estaba siendo tratado por Rectoría; sin embargo, a pregunta expresa, dijo desconocer si la máxima casa de estudios había interpuesto las denuncias correspondientes contra su supuesta empleada Nadia Monserrat, por defraudar a su nombre y utilizar documentos oficiales y los logos de la UAGro. (API)