• El exprocurador de Justicia de Guerrero aseguró que ‘Juan’, quien es Gildardo López, es “un sujeto perspicaz, vil y cobarde”, que “sabemos perfectamente que participó activamente en la desaparición de los normalistas” la noche del 26 de septiembre de 2014

Redacción

La desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, ocurrida en septiembre de 2014, no debe resolverse a partir de los dichos de un “delincuente” que se escuda en la figura de testigo colaborador, afirmó el exprocurador de Justicia de Guerrero, Iñaki Blanco Cabrera, quien afirmó que en las declaraciones que ha hecho ‘Juan’ a la Fiscalía General de la República, “se han detectado una serie de contradicciones e inconsistencias”.

Apenas el miércoles pasado trascendió que el testigo colaborador para el Caso Ayotzinapa habría declarado recientemente que sicarios de Guerreros Unidos, policías y elementos del Ejército habrían recibido la orden de ejecutar a los 43 normalistas de Ayotzinapa, de parte de un sujeto identificado como Jesús Pérez Lagunas, alias ‘El Güero Mugres’, quien fue asesinado en 2018.

Al respecto, Blanco Cabrera dijo que ‘Juan’ “es un delincuente” y que su testimonio es el de “un sujeto perspicaz, vil y cobarde, que se esconce bajo un nombre y una figura de supuesto testigo colaborador, cuando sabemos perfectamente que participó activamente en la desaparición de los normalistas”, además de múltiples homicidios y secuestros, por lo que debiera ser “nulatorio” el reconocerlo como tal, por ley.

Dijo que, si a la fecha ‘Juan’ está libre, no es porque sea inocente, sino por supuestas violaciones al debido proceso.

En entrevista con Pascal Beltrán del Río, para Grupo Imagen,  Cabrera Blanco señaló que en las declaraciones del testigo colaborador “se han detectado una serie de contradicciones e inconsistencias. Unas 15 o 20, algunas más relevantes que otras”.

Señaló que ‘Juan’ es fácil de identificar, se trata de Gildardo López Astudillo, un sujeto que participó activamente en la privación ilegal de los normalistas y en su posterior desaparición.

“No hay que olvidar que se tienen los denominados chats de Chicago; las intervenciones telefónicas de la DEA, donde se escucha una serie de instrucciones que le dan los hermanos Salgado Casarrubias, para que realice plantones y bloqueos carreteros, en contra de la Fiscalía, cuando nosotros nos dimos a la tarea de consignar a más de 20 elementos de la Policía Municipal”, explicó.

El que se dé a conocer en estos momentos los supuestos testimonio de ‘Juan’ sería un intento más de romper con la línea de la llamada “verdad histórica”, emitida por el entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam.

Añadió que a pesar de que se mantiene “la misma participación de carácter de autores materiales e intelectuales de Guerreros Unidos; eso no ha cambiado”, ahora “lo que se busca es involucrar a otras autoridades, ir más allá de la participación de elementos de la policía municipal

“Se alude a exservidores públicos de la Policía Federal, del Ejército Mexicano; de la Fiscalía y de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, e incluso, aun cuando a la fecha ya no lo refiere, en su oportunidad involucró al hoy secretario de Seguridad Ciudadana de la capital del país, Omar García Harfuch, quien supuestamente recibía pagos de los Guerreros Unidos”, señaló Iñaki Blanco.

Aseguró que en la investigación por el caso Ayotzinapa existen una serie de inconsistencias, como el aseverar que la intromisión de los normalistas en iguala fue fortuita; a la fecha no  existen evidencias  de que los estudiantes fueron infiltrados por delincuentes, destacando  que la fiscalía ignora  o se desconoce el caso.

“Miente en lo relativo a la ejecución de dirigentes. El hallazgo de las fosas de Pueblo Viejo se dio a partir del testimonio de cuatro integrantes de Guerreros Unidos a los cuales se les decomisaron equipos de telefonía, en los que se hallaron imágenes de sus crímenes”.

Blanco Cabrera concluyó que hay inconsistencias en el hallazgo de restos en el vertedero de Cocula y en el Río San Juan, donde “se ignora la línea de tiempo y cronología de los hechos. Para entonces, la investigación estaba en manos de la PGR”, indicó.

“Se debe tener presente que los restos de referencia fueron expuestos a un fuego no controlado, como es el mismo que de un horno crematorio. Los restos presentaron distintos niveles de degradación o afectación; ahumamiento, calcinación y carbonización. Eso está debidamente dictaminado”, recalcó.