La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) acreditó violaciones a los derechos humanos en la atención médica que recibió una mujer en el Hospital General de Chilapa de Álvarez, Guerrero, donde su bebé recién nacido falleció tras presentar complicaciones de salud.


A través de la Recomendación 29/2026, el organismo nacional señaló omisiones del personal médico y de enfermería, por lo que solicitó al Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS-Bienestar) reparar integralmente el daño ocasionado a la madre y sus familiares.


De acuerdo con el expediente, la mujer ingresó al área de Urgencias del hospital la mañana del 25 de enero de 2025, debido a complicaciones relacionadas con el parto. Posteriormente fue trasladada al área de obstetricia, donde le informaron que era necesario practicarle una cesárea.


Sin embargo, el procedimiento quirúrgico se realizó con tres horas de retraso, pese a que los estudios médicos previos indicaban que se trataba de una urgencia que comprometía la vida del bebé y requería atención inmediata.


La CNDH determinó que la demora ocasionó sufrimiento fetal y complicaciones graves en la salud del recién nacido, quien debió ser trasladado a un cunero patológico para recibir vigilancia especializada, en cambio, fue enviado al área de alojamiento conjunto con su madre.


Después del nacimiento, la mujer observó que su bebé tenía la boca morada y pidió al personal médico que lo revisara.
Pero, de acuerdo a su testimonio, los trabajadores le respondieron que esa condición era normal y que no debía preocuparse.


La madre también denunció que, alrededor de las 23:00 horas, escuchó que las enfermeras se retiraron a cenar debido a que tenían un convivio y aproximadamente 15 minutos después, su bebé falleció sin recibir auxilio.


Tras analizar las pruebas y los testimonios, la Comisión Nacional de Derechos Humanos acreditó vulneraciones a los derechos a la protección de la salud materna, a una vida libre de violencia obstétrica e institucional, así como a la salud y a la vida del recién nacido.


También documentó afectaciones al acceso a la información en materia de salud y al proyecto de vida de la madre.


El organismo indicó que, la muerte del bebé provocó afectaciones emocionales a la mujer y sus familiares, quienes durante el embarazo realizaron diversos esfuerzos para garantizar su adecuado desarrollo, incluso mediante la contratación de servicios médicos particulares y la preparación de las condiciones para su nacimiento.


Como parte de la recomendación, la CNDH solicitó al IMSS-Bienestar proporcionar atención psicológica y tanatológica gratuita, inmediata y accesible a las víctimas que la requieran.


Asimismo, pidió colaborar con el Órgano Interno de Control para que se investiguen los hechos y se determinen las responsabilidades administrativas correspondientes.


La Comisión también recomendó establecer un programa permanente de capacitación y profesionalización en derechos humanos para el personal médico de ginecología y obstetricia del Hospital General de Chilapa, con énfasis en la atención de la salud materna y la prevención de la violencia obstétrica.