PUEBLA, Pue.— Una estructura criminal incrustada en las entrañas del poder local fue desmantelada tras un demoledor despliegue de fuerzas federales y estatales en el municipio de Esperanza. El Operativo Enjambre, ejecutado a partir de inteligencia estratégica del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), reventó simultáneamente 23 inmuebles para neutralizar a una célula criminal que mantenía bajo asedio y terror la carretera Puebla–Veracruz.
Entre los nueve detenidos destacan los verdaderos rostros del crimen organizado en la región: Isaac “N”, presidente municipal de Esperanza; Abigail “N”, exdirectora de Seguridad Pública Municipal; y Manuel “N”, hermano del alcalde. Protegidos por la impunidad del fuero y la placa policial, encabezaban una banda dedicada al robo de autotransporte de carga, extorsión, secuestro y ejecuciones de alto impacto.
El arsenal asegurado confirma que no se trataba de delincuentes comunes, sino de un grupo paramilitar financiado con dinero público y delictivo: 35 armas de fuego, incluyendo dos fusiles Barrett calibre .50 capaces de perforar blindajes pesados, y 52 cargadores.
Flotilla de guerra:
Además fueron asegurados 11 vehículos, de los cuales cuatro cuentan con blindaje de fábrica y uno porta blindaje artesanal con torreta de combate.
Tambalea se les incautó indumentaria táctica, un dron de vigilancia y un inhibidor de señal (jammer) para aislar a las víctimas e inutilizar rastreos satelitales.
La caída del edil de Esperanza no es un hecho aislado. Se suma a la reciente captura de Said “N”, presidente municipal de Tepeyahualco, detenido por secuestro exprés y robo de vehículos con violencia.
Las autoridades asestaron un golpe definitivo a las redes de protección política que operaban en las arterias viales más importantes del centro del país y perpetraban la mayoría de los asaltos y robos a transportes de carga y la extorsión en la franja Puebla–Veracruz.
