Alexis Blancas

Bajo el lema “Soy papá, no criminal”, padres de familia de las diferentes regiones del estado marcharon en Chilpancingo para exigir por los derechos de sus hijos y que las autoridades sean justas en los procesos penales y les permitan verlos y convivir con ellos.

Alrededor de 20 padres, quienes enfrentan procedimientos legales, principalmente de divorcios, y durante este tiempo no han podido convivir ni ver a sus hijos, se concentraron sobre el monumento a Las Banderas, en la avenida Lázaro Cárdenas, desde donde partieron en marcha con dirección a Palacio de Gobierno.

Renato Cárdenas, coordinador del movimiento, relató que en muchos de los casos el impedimento es a causa de carpetas de investigación falsas en contra de ellos, principalmente por violencia familiar, infantil o adeudos alimentarios.

Sin embargo, aseguró que en ninguno de los casos estas acusaciones han sido comprobadas y verificadas por un juez.

En el caso de los adeudos alimenticios, indicó que para formar parte de este movimiento —que es a nivel nacional— cada padre de familia tiene que solicitar y presentar una constancia de no adeudo a fin de corroborar que se trata de una persona responsable.

Renato aclaró que su movimiento no es en contra de las mujeres, sino para exigir respeto hacia ellos y sus hijos, quienes son los que se ven realmente afectados en estos procesos.

“Lo que nosotros queremos es que las autoridades se fijen en los niños, en sus sentimientos”, expresó.

Detalló que, de acuerdo a estadísticas, más del 80 por ciento de las convivencias que se dan al interior del Centro de Convivencias Familiares (CECOFAM) de manera supervisada son hombres.

En su caso personal, informó que inició su proceso de divorcio en el año 2025 y estuvo un año sin poder ver a sus hijos de 9 años a causa de una carpeta de investigación por violencia familiar dolosa.

Sin embargo, aseguró que en la misma carpeta no se pudo comprobar dicha violencia, ni física ni emocional.

Ante ello, tuvo que solicitar amparo a nivel federal y enviar una carta dirigida a la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum Pardo, y de esta manera pudo ver a sus hijos después de un año y medio, pero solamente por un tiempo de una hora y media cada día domingo.