Pedro Patricio
En medio de una creciente presión económica para las familias, este jueves se confirmó un nuevo incremento en el precio de la tortilla de maíz, que pasó de 28 a 30 pesos por kilogramo en todas las tortillerías del municipio de Tecpan de Galeana, en la Costa Grande de Guerrero.
Aunque los industriales de la masa y la tortilla justifican el alza por el encarecimiento de insumos, evidenciando una tendencia constante al alza en uno de los productos más esenciales de la dieta mexicana.
El argumento principal del sector apunta al incremento en el precio de la harina de maíz —que desde el pasado 12 de abril volvió a encarecerse— así como al aumento en costos de operación como gas butano, gasolina, refacciones y papel. Sin embargo, para los consumidores, estas explicaciones no alivian el impacto directo en sus bolsillos.
Especialistas han advertido que el alza sostenida en productos de la canasta básica refleja no solo un problema de costos, sino también la falta de mecanismos efectivos para contener la inflación en alimentos esenciales.
Mientras tanto, familias tecpanecas enfrentan un escenario cada vez más complicado, en el que el aumento en el precio de la tortilla —un alimento fundamental— obliga a ajustar gastos o reducir su consumo, profundizando las dificultades económicas en los hogares.
Este aumento impacta principalmente en la economía familiar, al tratarse de un alimento de consumo constante, lo que obliga a reorganizar presupuestos y priorizar gastos dentro de los hogares.
Los productores explican que el verdadero motivo es un rezago acumulado en los últimos tres años y un déficit del 16% en el precio real.
El aumento variará según la región, costos logísticos y condiciones locales, y factores como la inseguridad y el aumento en transporte presionan el precio de este alimento básico.
Anteriormente, el kilo de tortilla se comercializaba entre los 28 pesos, dependiendo del establecimiento; sin embargo, de aplicarse el ajuste, el costo se elevó hasta los 30 pesos por kilogramo.
