Alexis Blancas
Aunque aún enfrenta críticas de algunos sectores conservadores que lo relacionan con el erotismo, Blanca Iris Becerra Vargas busca consolidar el pole dance en Chilpancingo como una disciplina deportiva completa, que exige fuerza, técnica, control corporal y mental.
Originaria de Acapulco y pionera del pole dance en la capital del estado, Becerra Vargas dirige la academia “Pole Dance Chilpancingo”, ubicada en el barrio de La Santa Cruz, con el propósito de romper los estigmas sociales que aún lo asocian con el entretenimiento nocturno.
Licenciada en Artes, con maestría en Educación y especialidad en Artes Plásticas, Becerra inició en el pole dance a los 13 años. Pese a las críticas y comentarios que rodeaban esta práctica, decidió convertirla en su estilo de vida.
Relató que la idea de abrir su propia escuela surgió hace nueve años, luego de haber practicado otras disciplinas como spinning, pilates y yoga, con las que no logró identificarse.
La maestra indicó que lo que comenzó como un pasatiempo con sus amigas pronto se convirtió en un proyecto formal, para el cual tuvo que prepararse tomando certificaciones nacionales y talleres de primeros auxilios, con el fin de impartir clases de manera profesional.
“Trabajo con grupos pequeños para poder estar al pendiente de cada alumna. Es importante cuidar cada movimiento y prevenir accidentes”, explicó.
La instructora aseguró que la percepción sobre el pole dance ha ido cambiando con el paso del tiempo.
“Ese tabú de que venir a pole dance era como ir a un table dance ya casi no existe. Aquí no hay erotismo ni sensualidad: hay acrobacias. Es una clase de gimnasia, no de baile nocturno”, afirmó.
Becerra Vargas comentó que muchas alumnas incluso llegan acompañadas de sus parejas, quienes se sorprenden al ver que el ambiente es completamente sano y deportivo.
Señaló que todavía persiste una idea errónea sobre este deporte, pero destacó que existen federaciones, competencias nacionales e internacionales y certificaciones que avalan su enseñanza como disciplina deportiva.
Respecto a la vestimenta utilizada durante las clases, explicó que se trata de una cuestión de seguridad:
“Necesitamos tener contacto de la piel con la barra para evitar resbalones. Es lo mismo que en voleibol o atletismo: se usa la vestimenta que el deporte requiere”, informó.
Más allá del ejercicio físico, Becerra Vargas aseguró que el pole dance tiene un impacto positivo en la salud emocional y la autoestima de las mujeres.
“Aquí vienen desde jóvenes hasta amas de casa; algunas lo hacen por distracción, otras por salud mental. Es un espacio donde se sienten seguras y fuertes”, dijo.
Finalmente, destacó que el pole dance es un deporte para todas, sin importar la complexión ni la edad.
