Michel Vargas
ACAPULCO. —El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, llamó a la población a fortalecer la solidaridad con las personas que padecen hambre, evitar el desperdicio de alimentos y promover una distribución más justa de los recursos, al reflexionar sobre el Día Mundial de la Alimentación, celebrado el 16 de octubre, a través de su comunicado dominical.
A través de su comunicado, el sacerdote señaló que la alimentación es un derecho fundamental de todos los seres humanos, pues constituye la base para garantizar otros derechos, comenzando por el derecho a la vida. En ese sentido, destacó la importancia de que todas las personas tengan acceso a los alimentos necesarios, tanto en cantidad como en calidad, para vivir dignamente, además de contribuir al bien común desde sus posibilidades.
González González advirtió que pese a que la producción mundial de alimentos supera las necesidades de la población, millones de personas continúan padeciendo hambre. Citó datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según los cuales serían alrededor de 645 millones de personas las que sufrieron hambre durante el pasado 2025.
Dicha situación, según puede atribuir a un sistema económico centrado en las ganancias, que puede propiciar el desperdicio de alimentos para mantener los precios, así como los conflictos armados que destruyen campos de cultivo y dificultan el acceso a la comida.
El arzobispo también alertó sobre las condiciones que enfrentan familias de la región, obligadas a abandonar sus hogares y tierras de cultivo por la violencia de grupos criminales, así como por el cobro de cuotas a sus productos y el llamado derecho de piso a los negocios. Consideró que la paz es indispensable para combatir el hambre y llamó a construir una sociedad en la que ninguna persona represente una amenaza para otra.
Ante esta situación, el representante de la Iglesia católica invitó a la población a reconocer como hermanos a quienes padecen hambre y brindarles ayuda dentro de las posibilidades de cada persona. Asimismo, recomendó administrar de manera responsable los recursos económicos familiares, identificar las necesidades prioritarias y ordenar los gastos para garantizar una vida digna, sin dejar de lado la posibilidad de compartir con quienes menos tienen o generar oportunidades de empleo.
Finalmente, González González exhortó a evitar el desperdicio de alimentos mediante acciones cotidianas, como servirse únicamente las porciones que se consumirán, aprovechar las sobras y compartirlas con personas que las necesiten.
