Más del 70 por ciento de la infraestructura de vivienda en Guerrero presenta algún grado de vulnerabilidad ante fenómenos naturales, principalmente huracanes y sismos, advirtió Roberto Arroyo Matus, secretario de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil del estado.

Entrevistado luego de su ponencia “Guerrero ante los grandes riesgos: ¿Estamos preparados para un sismo, terremoto o fenómeno hidrometeorológico de gran magnitud?”, realizada en el Grupo Aca, el funcionario señaló que esta condición representa uno de los principales retos para la entidad en materia de prevención y protección de la población.

Arroyo Matus explicó que la vulnerabilidad de las viviendas y de parte de la infraestructura estatal es resultado de diferentes condiciones acumuladas durante décadas, entre ellas la construcción de inmuebles sin un adecuado seguimiento técnico. Destacó particularmente el caso de la llamada vivienda vernácula, que consideró entre las estructuras más vulnerables ante fenómenos naturales.

Reconoció que existe mayor resiliencia por parte de la ciudadanía pues si tienen conocimiento de vivir en una zona de alto riesgo, deciden acercarse a un refugio temporal para evitar así cualquier tipo de riesgo.

“Actualmente hay una mejor resiliencia de la población, sabe que si vive en una zona de alto riesgo, lo mejor que puede hacer es dirigirse a una zona de seguridad, a un refugio temporal. Así que sí, la infraestructura es vulnerable, esto ha sido producto pues de diferentes condiciones a lo largo de muchas décadas en donde se construyó sin seguimiento técnico, mucha de la infraestructura, sobre todo la vivienda vernácula, que es una de las más vulnerables”, dijo.

Sin embargo, aclaró que esta situación no significa necesariamente que Guerrero vaya a enfrentar una catástrofe similar a la provocada por el huracán Otis ante la llegada de otro fenómeno meteorológico o sísmico. Subrayó que aunque es imposible eliminar por completo el riesgo, pero sí es posible reducir sus consecuencias mediante la prevención.

Arroyo Matus, informó que Guerrero cuenta con 620 refugios temporales, con capacidad para recibir a cerca de 130 mil personas. Señaló que estos espacios se encuentran distribuidos principalmente en la franja costera y cuentan con reservas estratégicas de colchonetas, cobertores y artículos de limpieza, además del respaldo del sector salud para brindar atención médica y psicológica en caso de ser necesario.

Respecto a la temporada de ciclones tropicales, recordó que concluirá hasta el 30 de noviembre, por lo que pidió a la población no bajar la guardia. Indicó que todavía se esperan alrededor de seis fenómenos durante lo que resta de la temporada, de los cuales algunos podrían desarrollarse en octubre y otros en noviembre, aunque su trayectoria e intensidad determinarán si representan algún riesgo para Guerrero.

Finalmente, el funcionario destacó que, tras el huracán Otis, la recuperación de Acapulco ha sido reconocida a nivel internacional debido a la participación conjunta de autoridades, empresas y sociedad civil. Señaló que actualmente se ha recuperado más del 95 por ciento de las habitaciones hoteleras y sostuvo que la experiencia dejó como aprendizaje la importancia de fortalecer la prevención, la preparación y la capacidad de respuesta ante futuros fenómenos naturales.