En el marco del Mes de Concientización sobre el Cáncer Infantil, personal médico de la Unidad IMSS-Bienestar Guerrero 200 de Chilpancingo hizo un llamado urgente a priorizar la evaluación constante en la población pediátrica, en un contexto nacional marcado por la reducción a casi la mitad de los centros de atención especializada acreditados y ajustes en el gasto público en salud.

El doctor Fernando Cabrera Nolasco explicó que las patologías oncológicas en la infancia obedecen principalmente a alteraciones genéticas y factores congénitos presentes desde el nacimiento, a diferencia de la población adulta, en la que predominan mutaciones asociadas a factores ambientales como radiación o exposición química.

Para garantizar una intervención oportuna en menores de 0 a 18 años, el sector salud aplica la Cédula de Detección de Cáncer Infantil, instrumento diseñado para identificar cambios conductuales y manifestaciones físicas tempranas.

Al respecto, Cabrera Nolasco detalló las señales clínicas de mayor relevancia: “A nivel físico vemos niños descaídos, pérdida de peso —en los últimos tres meses sobre todo—, cambios de humor repentinos, fiebre repentina y prolongada sin explicación aparente; en el caso de los recién nacidos con el retinoblastoma, ausencia del reflejo en la pupila roja, a ellos se les ve blanco; dolor en huesos largos, como puede ser por ejemplo el fémur, arribita de la rodilla”.

De acuerdo con registros de la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS), las leucemias —con la leucemia linfocítica aguda a la cabeza— representan la variante de mayor prevalencia en la infancia, seguidas por tumores sólidos en el sistema nervioso central, linfomas, osteosarcomas y retinoblastomas.
A escala global se calculan cerca de 400 mil casos nuevos de cáncer infantil al año. En América Latina, México se posiciona en segundo lugar por volumen de reportes, únicamente superado por Brasil.

Cifras oficiales de 2022 contabilizan 1,573 registros diagnosticados en el país —809 de leucemia y 764 de tumores sólidos—, concentrados principalmente en la Ciudad de México, Puebla, Jalisco, Veracruz, Guanajuato, Michoacán y Oaxaca. Por su parte, Guerrero reportó 28 casos en el Instituto Estatal de Cancerología durante el mismo periodo, lo que mantiene a la entidad con una tasa relativamente baja en relación con la media nacional.

A pesar de la importancia del diagnóstico oportuno, el especialista advirtió sobre la contracción de la infraestructura hospitalaria destinada a esta materia en el país. Entre 2018 y 2022, el número de instituciones acreditadas para brindar tratamiento integral y garantizado de medicamentos pasó de 60 a solo 31 unidades.

Cuestionado sobre las causas del repliegue en la capacidad de atención oncológica pediátrica, Cabrera Nolasco atribuyó el problema de forma directa a las limitaciones de financiamiento:

“Yo creo que sí debe de ser más falta de presupuesto. Hubo recorte general a todos los institutos de salud pública hace un año”.

En ese sentido, el especialista desestimó el uso de remedios tradicionales o tratamientos informales contra el cáncer, precisando que el desarrollo científico se fundamenta en investigación celular y no en terapias alternativas sin sustento clínico.

En tanto, Julio López Romero, promotor de la Unidad IMSS-Bienestar Guerrero 200, exhortó a los padres de familia y cuidadores a no pasar por alto síntomas como fiebres elevadas, hematomas sin causa aparente, protuberancias o dolor óseo cuando persistan entre 10 y 15 días.

“La detección temprana de enfermedades es clave para salvar vidas”, concluyó.