Michel Vargas 

ACAPULCO. —A siete meses del estallamiento de la huelga en el Nacional Monte de Piedad, trabajadores sindicalizados denuncian la falta de avances en las negociaciones con la administración, mientras se mantiene la exigencia principal de respetar el contrato colectivo de trabajo. Así lo informó Karina Vázquez Navarrete, secretaria general del sindicato de empleados y trabajadores de la institución.

Durante su participación en el mitin realizado después de la marcha de este 1 de Mayo, la dirigente sindical explicó que el paro inició el pasado 1 de octubre tras una serie de violaciones al contrato colectivo, particularmente en el proceso de ascensos laborales. Señaló que la administración de la empresa otorgó puestos a personal con menor antigüedad, dejando de lado los derechos de trabajadores con más años de servicio, lo que generó inconformidad entre la base laboral.

Vázquez Navarrete explicó que a pesar de haberse realizado una votación para legitimar la huelga, obtuvo un respaldo del 75.3% de los trabajadores, la administración interpuso un recurso de amparo. Posteriormente, un juez declaró la huelga como inexistente, resolución que actualmente se encuentra en proceso de revisión.

A consecuencia de este conflicto laboral que se extiende a nivel nacional, son más de dos mil trabajadores involucrados, mientras que en Acapulco son más de 20 colaboradores distribuidos en tres sucursales.

Los trabajadores que actualmente se encuentran detenidos por el conflicto sindical, durante estos últimos meses han recurrido al apoyo de familiares, la venta de productos durante sus guardias y la solidaridad de otros gremios, como el sindicato de telefonistas, que ha brindado despensas. Algunos empleados también han conseguido trabajos temporales para sostenerse.

Respecto a los clientes del Nacional Monte de Piedad, la líder sindical señaló que no se están registrando vencimientos de contratos durante la huelga; sin embargo, la institución continúa solicitando pagos a través de bancos y tiendas de conveniencia, además de que los intereses siguen acumulándose. Esta situación ha sido cuestionada por los trabajadores, quienes consideran que los usuarios no deberían verse afectados por el conflicto.

Finalmente, las prendas empeñadas permanecen resguardadas en las sucursales, sin posibilidad de ser recuperadas por los clientes, incluso en casos donde ya han liquidado sus adeudos. Aunque han existido mesas de negociación, el sindicato acusa que la administración no reconoce las presuntas violaciones al contrato colectivo, lo que mantiene estancada la resolución del conflicto.