El diputado local Joaquín Badillo Escamilla, secretario de la Comisión de Seguridad Pública en el Congreso del Estado de Guerrero, consideró que la separación del cargo de Arturo Bailleres Mendoza de la Secretaría de Seguridad Pública de Acapulco es una consecuencia directa de las recientes declaraciones del mando militar, quien afirmó públicamente que es imposible garantizar la paz y la seguridad total, postura que generó controversia a nivel nacional.
Badillo Escamilla calificó las expresiones de Bailleres como “imprecisas, incorrectas y desafortunadas”, señalando que, aunque en el ámbito académico o de inteligencia se considere la imprevisibilidad del crimen, un funcionario público no puede emitir tales juicios ante una ciudadanía que exige resultados.
El diputado contrastó la postura del exsecretario con las recientes acciones de las fuerzas federales, mencionando como ejemplo de la “fuerza del Estado” el operativo donde fue abatido el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, y destacó que el gobierno mexicano tiene la capacidad operativa para enfrentar a la delincuencia.
En su análisis, el legislador enfatizó la falta de empatía de las declaraciones de Bailleres frente a la realidad que viven los acapulqueños. Criticó que un funcionario que cuenta con escoltas y patrullas asegure que no se puede garantizar la seguridad, mientras los ciudadanos, comerciantes y trabajadores del transporte público salen diariamente a las calles sin protección alguna. Para Badillo, este tipo de mensajes fomentan un sentimiento de desatención y miedo en la población, lo cual es incompatible con la responsabilidad de un titular de seguridad.
Asimismo, el diputado alineó su postura con la de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y la alcaldesa Abelina López Rodríguez, subrayando que la política de seguridad debe ser seria y profesional, sin recurrir a lo que denominó como la “táctica del avestruz” o la puesta de pretextos.
Aseguró que los resultados en eventos masivos y temporadas vacacionales previas, con reportes de saldo blanco, contradicen la narrativa de imposibilidad que planteó Bailleres, demostrando que con trabajo coordinado sí es posible brindar garantías a los visitantes y residentes.
Finalmente, Joaquín Badillo señaló que la salida de Bailleres representa un paso hacia una política de seguridad más empática y profesional para el puerto. Destacó que, pese a los retos en la materia, Acapulco continúa siendo sede de eventos de talla internacional como el Abierto Mexicano de Tenis y competencias nacionales de natación, por lo que urgió a que los perfiles al mando de la seguridad tengan la determinación necesaria para cumplir con la encomienda de proteger a la ciudadanía y mantener la estabilidad en el municipio.
