ACAPULCO. —En el marco del Día de la Bandera, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, sostuvo que no puede hablarse de independencia ni de unidad nacional mientras no se garantice plenamente el derecho a la vida y la inclusión de todos en la construcción del bien común.
Durante su mensaje dominical, difundido a través de redes sociales, el prelado reflexionó sobre el significado histórico del símbolo patrio y subrayó que la independencia de México no se limita a la soberanía frente a otras naciones, sino que implica la participación activa y en condiciones de igualdad dentro de la comunidad internacional.
Explicó que, en el plano interno, la independencia supone la posibilidad de que cada persona, desde su diversidad, contribuya al desarrollo del país sin exclusiones. Señaló que la unión verdadera solo es posible cuando existe seguridad y certeza de que la vida está protegida.
En alusión al contexto de violencia que se vive en distintas regiones, afirmó que la seguridad es indispensable para que las personas puedan salir de casa con tranquilidad y regresar sin temor. Sin esa garantía, dijo, no puede hablarse de cohesión social.
El arzobispo insistió en que la vida humana debe ser respetada desde la concepción hasta su término natural. Recordó, además, palabras del Papa Francisco, al señalar que cada persona es un fin en sí misma y no un instrumento valorado únicamente por su utilidad.
Advirtió que si se vulnera el derecho a la vida de los más débiles, todos los demás derechos quedan en entredicho, pues la dignidad humana es el fundamento de cualquier orden social justo.
