En el marco del plan nacional para contener la emergencia sanitaria provocada por el gusano barrenador del ganado, en Guerrero se han liberado más de 96 millones de moscas estériles como parte de un esquema técnico coordinado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA).

La estrategia se sustenta en el control biológico de la especie Cochliomyia hominivorax, mediante la producción masiva de ejemplares en laboratorio. Los machos son sometidos a radiación controlada que los vuelve incapaces de reproducirse, sin alterar su capacidad de vuelo ni su comportamiento reproductivo.

Posteriormente, estos insectos son dispersados por vía aérea utilizando aeronaves especializadas, lo que permite cubrir grandes extensiones del territorio de forma estratégica y homogénea.

El método aprovecha una característica biológica clave: mientras los machos pueden aparearse múltiples veces, las hembras de Cochliomyia hominivorax sólo copulan una vez en su vida. Si ese único apareamiento ocurre con un macho estéril, no habrá descendencia, lo que interrumpe el ciclo reproductivo de la plaga y reduce progresivamente su población.

Este procedimiento ya demostró su eficacia en la década de 1990, cuando México logró erradicar la plaga sin recurrir a insecticidas y sin generar impactos negativos en el ganado, la salud humana ni el ecosistema.

Las acciones actuales forman parte de la coordinación entre autoridades federales y estatales, y se prevé que se fortalezcan con la próxima puesta en marcha de la nueva Planta Productora de Moscas Estériles del Gusano Barrenador del Ganado en Metapa de Domínguez, Chiapas, lo que ampliará la capacidad operativa para enfrentar la contingencia sanitaria.

Con ello, se busca blindar la sanidad pecuaria y proteger el patrimonio de los productores, bajo un enfoque científico, preventivo y ambientalmente responsable.