*En el marco del Día del Amor y la Amistad, el INEGI revela que el matrimonio ha caído más de 10 puntos porcentuales en dos décadas
Las formas de amar y relacionarse en México están atravesando una transformación profunda. Según las más recientes estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el modelo tradicional del matrimonio ha cedido terreno frente a la unión libre, mientras que la satisfacción afectiva muestra brechas notables entre hombres y mujeres.
Los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revelan una tendencia clara en los últimos 20 años (2005-2025). La proporción de personas de 15 años y más que están casadas descendió drásticamente del 47.6 % al 36.3 %.
En contraste, la unión libre ha ganado popularidad, pasando del 11.1 % al 17.6 %. Esta tendencia es especialmente marcada en los jóvenes de 15 a 29 años, donde la soltería predomina (74.4 %), y quienes deciden unirse prefieren la unión libre (15.9 %) sobre el matrimonio (7.6 %).
A pesar del descenso general en la nupcialidad, el registro de matrimonios correspondiente a 2024 (EMAT) revela tendencias relevantes en materia de diversidad y edad. Durante ese año se contabilizaron 486,645 uniones legales en el país, una cifra que permite observar cambios en los patrones sociales y demográficos.
En cuanto a diversidad, el 1.3 % de los matrimonios correspondió a parejas del mismo sexo, con una mayor incidencia entre uniones conformadas por mujeres. Este dato confirma la consolidación de nuevas formas de organización familiar y el avance en el reconocimiento de derechos.
El informe también muestra que la mayoría de las personas —independientemente de su orientación sexual— decide casarse entre los 25 y 34 años, lo que mantiene vigente esta etapa como el rango de edad predominante para formalizar una unión.
En el ámbito territorial, Quintana Roo encabeza la tasa de matrimonios con 7.2 por cada mil habitantes, mientras que la Ciudad de México y Tlaxcala registran las cifras más bajas, con apenas 3.1. Estas diferencias regionales reflejan dinámicas locales vinculadas al turismo, la movilidad poblacional y las condiciones socioeconómicas.
No todo es “miel sobre hojuelas”. La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 destaca que la falta de tiempo es un factor crítico en las relaciones mexicanas.
El 56.2 % de las personas unidas manifestó que le gustaría dedicar más tiempo a la convivencia con familiares y amigos.
En cuanto a la calidad de vida emocional, existe una brecha de género en la satisfacción. En una escala del 0 al 10, los hombres reportan una satisfacción afectiva promedio de 8.3, mientras que las mujeres promedian un 8.0. Curiosamente, las mujeres unidas son quienes más tiempo dedican a la convivencia familiar y social (8.2 horas semanales), superando tanto a las mujeres solteras como a los hombres en general.
El informe también subraya una realidad social distinta para los adultos mayores. Mientras que el 64.6 % de los hombres de 60 años y más permanecen casados, solo el 42.4 % de las mujeres en ese rango de edad lo están. La viudez afecta de manera desproporcionada a las mujeres: el 32.8 % de las adultas mayores son viudas, frente a solo un 12.5 % de los hombres.
