El secretario de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de Guerrero, Roberto Arroyo Matus, informó que el censo de daños tras el sismo del 2 de enero en Guerrero ha concluido, registrándose afectaciones en 24 municipios con un total de 5,380 viviendas dañadas.
Mencionó que la mayoría de las viviendas presentan daños que van de leves a moderados, con un desglose que incluye 776 viviendas con daños leves, 2,887 moderados y 1,647 severos en muros o techumbres. Además, 70 casas fueron declaradas inhabitables, principalmente construcciones de adobe, las más vulnerables ante el movimiento telúrico.
El reporte también señala daños menores en cinco centros religiosos, afectaciones moderadas en diez clínicas de salud y la pérdida de verticalidad de un restaurante en Barra Vieja, Acapulco.
Ante la circulación de rumores sobre supuestos terremotos inminentes, el funcionario llamó a la población a evitar la desinformación y el alarmismo. Arroyo Matus recordó que Guerrero es la segunda entidad con mayor sismicidad en el país, con un promedio de 14 sismos diarios, la mayoría imperceptibles.
Reiteró que Guerrero está en una zona altamente sísmica, “de manera normal tenemos 14 sismos diarios, así que si alguien dice que va a temblar mañana, efectivamente sí va a temblar porque es el promedio diario que tenemos en Guerrero”.
Sin embargo, dijo que “afortunadamente la mayoría son sismos que son imperceptibles por la población debido a que son magnitudes bajas por debajo de 3, hasta 3.5, prácticamente no son susceptibles para la población, no son perceptibles tampoco. Digo susceptibles que causen algún daño, ni perceptibles porque son de magnitud bastante leve”, explicó.
El especialista explicó que no existe método científico capaz de predecir un terremoto, por lo que cualquier afirmación en ese sentido carece de fundamento. “Los terremotos son fenómenos de colapso; se sabe que van a ocurrir, pero no se sabe cuándo. Quien asegure lo contrario está falseando información”, señaló.
En cuanto a la prevención, se destacó que fenómenos naturales como las lluvias y tormentas locales pueden ser difíciles de pronosticar debido a su naturaleza puntual y repentina, lo que hace indispensable que la población conozca los protocolos de seguridad y rutas de evacuación.
Finalmente, ante el descenso de temperaturas propio de la temporada invernal, el titular de la Secretaría de Protección Civil recomendó extremar precauciones, especialmente con niños y adultos mayores. Se aconseja usar ropa abrigadora durante la noche y madrugada, mantener una adecuada hidratación y evitar descuidos que puedan derivar en enfermedades respiratorias, con el fin de salvaguardar la salud pública en la región.
