El obispo de la Diócesis Chilpancingo–Chilapa, José de Jesús González Hernández, confirmó que el sacerdote y defensor de derechos humanos, Filiberto Velázquez Florencio se encuentra desplazado fuera de Guerrero, luego de recibir amenazas directas por parte de un grupo delictivo que opera en la región.

Al término de la celebración litúrgica en la Catedral de Chilapa, el prelado explicó que la salida del también director del Centro de Derechos Humanos “Minerva Bello” obedeció a riesgos reales contra su integridad, derivados de su labor en la defensa de víctimas y en la búsqueda de la reconciliación y la paz en zonas afectadas por la violencia.

González Hernández señaló que, aunque el sacerdote contaba con medidas cautelares otorgadas por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, la presencia de la Guardia Nacional ya no era suficiente para garantizar su seguridad ante amenazas directas.

El padre Fili se ha metido mucho “por andar en la refriega” de buscar “la reconciliación y la paz”. Agregó que en esta acción “no solo el Padre Fili, todos nosotros andamos metidos en la refriega por la paz”, y agregó “por buscar la reconciliación sale uno afectado”, expresó el obispo, quien recordó casos similares, como el del obispo emérito Salvador Rangel, para advertir sobre los riesgos que enfrentan quienes intervienen en contextos de violencia criminal.

Ante este escenario, el obispo afirmó que sugirió al sacerdote mantener un perfil bajo, al subrayar que la Iglesia no busca más mártires ni sacerdotes asesinados. Añadió que la situación refleja la vulnerabilidad persistente de defensores de derechos humanos y líderes religiosos en Guerrero.