MÉXICO.— La estrategia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para reactivar la industria petrolera de Venezuela tras el arresto de Nicolás Maduro representa un riesgo directo para Petróleos Mexicanos (Pemex), al convertir al país sudamericano en un competidor fuerte en el mercado energético, advirtió Ramsés Pech, socio de Caraiva y Asociados–León & Pech Architects.

Trump anunció que grandes petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera venezolana y que el Gobierno de Estados Unidos administrará el petróleo del país durante un periodo de transición, con el objetivo de incrementar rápidamente la producción.

De acuerdo con Pech, este escenario podría desviar recursos financieros que antes se destinaban a Pemex, ya sea mediante contratos mixtos u otros esquemas de participación, hacia Venezuela, donde las empresas se sentirían más cómodas bajo una administración respaldada directamente por la Casa Blanca.

El especialista alertó que un incremento de la producción venezolana hasta 1.8 millones de barriles diarios y 5 millones de pies cúbicos diarios de gas dejaría a México fuera de la competencia internacional, limitando a Pemex a un mercado principalmente local y poniendo en riesgo sus finanzas.

Actualmente, alrededor del 41 por ciento de los ingresos de Pemex provienen de la venta de gasolinas y diésel en el mercado interno, mientras que las exportaciones de crudo aportan menos del 20 por ciento. Además, la política energética del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum prevé un máximo de 400 mil barriles diarios de exportación para 2030, de los cuales unos 150 mil se envían a la refinería de Deer Park, en Texas.

Pech advirtió que Estados Unidos podría dejar de importar crudo mexicano si logra abastecerse con petróleo venezolano, obligando a México a vender su producción en otros mercados con mayores descuentos. Este tema, añadió, será clave en la revisión del T-MEC, especialmente considerando que Canadá ya aplica un arancel de 10 por ciento a sus exportaciones de crudo hacia Estados Unidos.

El control del mercado petrolero venezolano permitiría a Estados Unidos ofrecer combustibles más baratos, contener la inflación y reducir tasas de interés. En este contexto, el precio del WTI inició 2026 en 57.21 dólares por barril, una caída de 18 por ciento respecto a 2025, mientras que el Brent registró una disminución anual de 25.8 por ciento, según datos de Investing.