* Antonio Colín dijo que 30 mil toneladas de abono químico que se entregó a campesinos es de menor calidad y precio, por lo que podría haber negocio para los operadores del programa
* Dijo además que según el presidente López Obrador, se invirtieron mil 500 millones de pesos, pero se adquirió menos fertilizante que el año pasado, cuando se invirtieron mil 300 millones
Alondra García
El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador adquirió cerca de 30 mil toneladas de fertilizante coreano, de bajo calidad y costo, fuera de las especificaciones consideradas en la licitación que ganó Agrogen, que ha dejado ganancias discrecionales cercanas a los 60 millones de pesos para esa empresa o los operadores del programa.
Así lo expresó el presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos del Estado de Guerrero, Antonio Colín Ramírez, quien informó que recibieron denuncias de campesinos porque el fertilizante que les entregó el gobierno federal posee características distintas al producto que les prometieron.
En entrevista, el especialista detalló que la licitación que ganó la empresa Agrogen especificaba que entregaría fertilizante “blanco producido en fábricas nacionales”, pero los campesinos guerrerenses recibieron un abono con “coloración café amarillenta”.
Indicó que derivado de una investigación, el Colegio de Ingenieros Agrónomos detectó que el insumo que se repartió es de procedencia coreana y fue descargado recientemente en Manzanillo, Colima.
Reveló que el gobierno federal adquirió ese abono a un precio de entre 2 mil 500 y 2 mil 800 pesos por tonelada, y ya puesto en Guerrero, el precio de la tonelada de ese fertilizante coreano sube a unos cuatro mil pesos.
Explicó que el costo es casi dos mil pesos más barato que el que ofreció la empresa mexicana Agrogen, el cual licitó la tonelada en 5 mil 950 pesos.
Colín Ramírez dijo que esa cantidad, multiplicada por las 30 mil toneladas de abono coreano que el gobierno federal adquirió sin licitación, arroja un total de 60 millones de pesos de “ahorro” que se ha manejado de manera discrecional.
Subrayó que, desde un principio, encontraron irregularidades en la licitación realizada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) del gobierno federal.
Recordó que algunas empresas presentaron precios de 5 mil 250 pesos por tonelada de fertilizante, pero la Sader eligió a Agrogen aunque propuso un costo de 5 mil 950 pesos, es decir, 700 pesos más caro.
Respecto a la calidad del fertilizante coreano adquirido sin licitación, dijo que habría necesidad de “hacerle un análisis” para determinar si contiene el porcentaje mínimo que debe contener un sulfato de amonio, que es de 20.5 por ciento de nitrógeno.
Sin embargo, subrayó que “aun cuando fuera la concentración correcta, no es válido que el gobierno federal licite un producto y llegue otro”, porque “es un acto de deshonestidad”, afirmó.
Colín Ramírez criticó que la Sader favoreciera a Agrogen, una compañía que además de ser más cara, no tenía la capacidad para producir el volumen de abono que se contrató, lo que obligó a la compra de más abono a una empresa extranjera.
El presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos señaló que estas acciones “abren la puerta a la suposición de corrupción”, por lo que consideró que “tiene que hacerse una investigación y llegar al fondo de las cosas”.
“Este gobierno habla de una persecución a la corrupción, pero se están cometiendo estos actos. Esto no va acorde con lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha declarado”, expuso.
Respecto a la inversión que se hizo este año para la operación del programa de fertilizante, indicó que fue de mil 500 millones de pesos, según lo declarado por el propio presidente de la República, pero esa cifra supera por 200 millones de pesos a la inversión que se ha realizado en años anteriores.
Sin embargo, la cantidad de fertilizante que se entregó a los campesinos es menor que en otros años. Esto se debe al gasto adicional en semilla mejorada y biofertilizante.
Colín Ramírez indicó que el gobierno federal invirtió 378 millones de pesos en semilla mejorada que “no es apropiada” para el cultivo de maíz en Guerrero, ya que no se hicieron las pruebas correspondientes para ver su adaptación y rendimiento.
Señaló que esta semilla mejorada “ha tenido muchos problemas”, al grado que incluso “ha llegado picada” a los productores, quienes han documentado esta irregularidad en diferentes municipios de la sierra, la región Tierra Caliente, Chilpancingo y Petatlán, en la Costa Grande.
Es decir, la semilla “no tiene la calidad” que representa su precio y tampoco garantiza una mejora en la producción de maíz.
Respecto al biofertilizante, el especialista recordó que desde el principio les informaron a los operadores del programa que no sería útil en Guerrero, porque los productores no han sido capacitados para utilizarlo.
En este biofertilizante se invirtieron cerca de 100 millones de pesos y, efectivamente, los campesinos se rehúsan a aplicarlo en sus parcelas.
Colín Ramírez señaló que entre el biofertilizante y la semilla mejorada “hay una inversión de más o menos 500 millones de pesos tirados a la basura, por la necedad de quienes están al frente del programa”.
A esto se suman diversas irregularidades que los campesinos y organizaciones han señalado desde hace meses, como el transporte, los tiempos de distribución, los volúmenes y los listados de beneficiarios.
El presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos advirtió que debido a los errores cometidos por el gobierno federal, habrá “una disminución en los rendimientos” de producción de maíz.
“Yo creo que hay muchos funcionarios federales que han sido engañados, incluyendo al presidente de la República, porque no les han dado la información real de lo que está sucediendo con el programa de fertilizante”, apuntó Colín Ramírez.
