R. SALGADO L.
Durante las últimas semanas se ha estado discutiendo en los diversos órganos electorales la incorporación del Municipio de Tecoanapa al proceso de usos y costumbres, para definir al personaje que asumiría la función de Presidente Municipal, mecanismo denominado oficialmente como Sistema Normativo Interno.
“Los usos y costumbres” han existido siempre en el historial electoral del estado; durante muchos años estuvo reservado exclusivamente a los municipios eminentemente Indígenas, en donde los “principales”, hombres y mujeres de mayor edad y experiencia, definían con suficiente oportunidad al indicado para gobernar a su Municipio.
Como referente inmediato se registra la aplicación de este proceso en el Municipio de Ayutla, hace aproximadamente un año, actuando como árbitro o responsable el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), mediante la aplicación de Asambleas Comunitarias, bajo etapas previas de sensibilización y capacitación.
Tanto Ayutla como Tecoanapa, son municipios que históricamente han venido ejerciendo su democracia en procesos electorales a través del voto libre, directo y secreto de la ciudadanía para la designación de sus autoridades. El resultado de este importante ejercicio, sin embargo, a pesar de que jamás estuvieron considerados en el viejo esquema oficial como fueron los casos de Cochoapa, Malinaltepec, Xochihuehuetlán y otros, se volvió arraigada costumbre la participación mediante el esquema de urnas. Lo que nos permite afirmar, que regresarlos al procedimiento de usos y costumbres, es no solamente sorprendente e incoherente, sino más bien, calificarlo como un grave retroceso en la vida democrática de esos territorios.
Independientemente a la formalidad del proceso del que hizo uso el IEPC, en Ayutla, donde el consenso, la consulta y las Asambleas Comunitarias arrojaron mecanismos con alta dosis democrática, no deja de que lo hecho en Ayutla, hoy tenga que repetirse en Tecoanapa, sobre todo cuando el porcentaje de población indígena no llega ni al 20%.
La reciente elección registrada en Ayutla de los Libres pudo haber sido impulsada por los diversos núcleos indígenas que conforman el Municipio, hacia quienes se enfocaron diversas acciones emprendidas en decenas de comunidades, derivándose en consultas diversas, que arrojaron al final la composición de un Concejo Municipal, integrado particularmente con mujeres y hombres, que ha propuesta de sus propios núcleos conformaron la estructura del nuevo gobierno municipal.
Un cambio intempestivo de método de elección de autoridades, dan como resultado difíciles condiciones de gobernabilidad. Acostumbrados durante más de 5 décadas a las urnas, surge la implantación de Asambleas Comunitarias bajo “mano alzada”. La pureza de la elección, aunque haya tenido la apariencia de haber sido democrática, deja entrever muchas interrogantes. Actualmente se registra un claro distanciamiento de la autoridad municipal, particularmente con los ciudadanos que habitan en la cabecera municipal y de varias comunidades aledañas.
Conocida la experiencia reciente, causa extrañeza que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación esté mandatando al IEPC hacer los estudios y análisis para considerar la factibilidad de que el Municipio de Tecoanapa pudiera ser sujeto del procedimiento de elección al Sistema Normativo Interno, lo que comúnmente conocemos como de Usos y Costumbres. Sorprende que este Municipio con escasa población indígena y con un historial de varios años concurriendo a las urnas, esté a punto de que se le modifique su sistema de elección, lo que ya le ha generado hábito y relativa certeza en la validez de su sufragio.
Da la impresión de que en cada caso (Ayutla y Tecoanapa) han existido o existen fuerzas ocultas o pequeños grupos políticos de presión, que ante el desaliento partidista están tratando de influir en el afán de modificar estilos y formas, para dar paso a pasiones y desmedidas ambiciones colocando al Municipio en condiciones de innecesarios riesgos para su estabilidad.
