Ciertamente, los días que corren no son propicios para festejar casi nada.

Una violencia desbordada que no tiene para cuando acabar, o por lo menos disminuir; barruntos de tormentas económicas que amenazan el desarrollo del país; expectativas de bienestar familiar y personal que comienzan a caer y dan paso a la incertidumbre y el desasosiego, son sólo algunas de las muchas razones que el ciudadano común ve con temor y aflicción en su futuro cercano.

Sin embargo, queremos compartirles algo que nos llena de mucha satisfacción y orgullo, más allá de la natural preocupación por el entorno social, económico y político en que estamos inmersos: hoy EL SOL DE CHILPANCINGO cumple 55 años de existencia.

El 24 de marzo de 1964 se publicó el primer ejemplar de este Diario, bajo la dirección, entonces, de Don Reemberto Valdez Ortega, un hombre forjado en la brega cotidiana del reporterismo, como muchos de los grandes periodistas de antaño, que suplía la carencia de estudios universitarios en materia de periodismo con un enjundioso carácter y una sabiduría que era resultado de su agudo sentido de observación y su atinado juicio sobre el acontecer diario.

En los 55 años transcurridos entre el día en que salieron a la calle para quedarse en las manos de los lectores los primeros ejemplares de EL SOL DE CHILPANCINGO y el día hoy, 24 de marzo de 2019, han ocurrido incontables sucesos que hoy, a la distancia, son recuerdos imborrables de un tramo de la azarosa historia que nos ha tocado vivir… y contar.

En los 20,075 días que nos separan de aquel 24 de marzo de 1964, EL SOL DE CHILPANCINGO, trepado en la montaña rusa que es la vida cotidiana que los periódicos tenemos que registrar y narrar para nuestros lectores, ha habido de todo: alegrías y tristezas, días buenos y muchos de penurias, tiempos de tirar cohetes y tiempos de recoger varas, pero nunca ha faltado el afán por buscar la noticia para llevarla a nuestros lectores. No somos arrogantes para decir que somos los mejores en el medio periodístico, pero sí podemos ufanarnos de tener uno de los mejores equipos de reporteros que día a día se esfuerzan por contribuir a hacer de éste uno de los mejores Diarios del estado. A ellos, y al personal de talleres y de administración, y a los voceadores que se encargan de la distribución y el reparto de los ejemplares impresos, nuestro más sentido agradecimiento

El periodismo que nos afanamos en realizar todos los días, con todo el provincianismo y los escasos recursos financieros y técnicos de que disponemos, nos enfrenta a enormes desafíos de la más diversa índole.

Además de buscar y contar las noticias, porque de eso se trata el periodismo, nos guste o no, lo queramos o no, padecemos un sinfín de escollos: amenazas de muy distintos orígenes y motivaciones, la arrogancia y la soberbia de muchos funcionarios públicos, la incomprensión, en ocasiones, de una sociedad que menosprecia al periodista, a veces con justificada razón, por la presencia dentro del gremio de algunos prietos en el arroz que con mérito se han ganado el calificativo de chayoteros y demeritan, con sus actitudes y acciones, la imagen y credibilidad de quienes son profesionales en su labor informativa.

A los anteriores obstáculos, habría que agregar que cada vez más el auge de las llamadas redes sociales, los incontrolables aumentos en los costos de producción como consecuencia de los constantes aumentos del papel y otros insumos necesarios para elaborar un diario impreso, y otros factores más, conspiran contra viabilidad de los periódicos, y de los libros, en un futuro más o menos próximo. Eso ya se verá.

Escrito todo lo anterior, queremos decirles, estimados lectores, que estamos contentos por llegar a los 55 años de vida. No ha sido fácil, de ninguna manera. Y todo indica que se vienen tiempos más difíciles que esperamos sortear y remontar. Nos mueven muchas cosas, pero una de ellas es que somos una familia de periodistas que cree en el periodismo como proyecto de vida. Nacimos y crecimos entre el papel y la tinta. El periodismo lo llevamos en la sangre.

Como señalamos al principio, no son tiempos de festejos.

Sólo queremos dejar constancia que hemos llegado a los 55 años. Que no fue fácil y que vamos por más aniversarios.

Siempre habrá algo qué contar. Siempre habrá noticias y esperamos estar ahí, donde suceden, para contárselas, para decirles qué, cómo, cuándo y dónde ocurrió un suceso.

Gracias a todos los que, de una forma u otra, nos han acompañado en estos 55 años de labor informativa. Gracias a usted, estimado lector, por el favor de su preferencia.

Gracias a todos los que, de una forma u otra, nos han acompañado en estos 55 años de labor informativa. Gracias queridos…

Publicado por El Sol de Chilpancingo en Domingo, 24 de marzo de 2019