* Puros muertos, la inseguridad rebasada y las fugas de agua en la capital
Alfonso A. Catalán
Inicia otro año y a pesar de los buenos deseos, de las promesas y miles de buenas vibras, la verdad es que el empezó y terminó con actos violentos en diferentes partes de la entidad. En Acapulco, como ya no es novedad, hubo por lo menos 4 ejecuciones (entre ellas el de una mujer), sumadas a Zihuatanejo, mientras que en Chilpancingo, entre el 31 de diciembre y el 01 de enero de este año, hubo 5 “embolsados”: tres sujetos y dos féminas. El primero El pasado 02 de enero también hubo 3 hombres asesinados y en Tlapa se encontró el cadáver de una señora, también con huellas de tortura.
Como se habrán dado cuenta, los criminales han aumentado sus actos violentos contra las mujeres, y en muchos de estos casos que bien podrían ser considerados feminicidios.
Y eso solo en cuestión con la violencia, porque la inseguridad se ha presentado de nueva cuenta en los alrededores del centro histórico de esta capital: la noche del 02 de enero, cuando menos dos personas armadas ingresaron al Bancoopel que se encuentra ubicado atrás del Museo Regional, golpearon a dos empleados en la cabeza, a otra persona la hirieron a balazos en una pierna y luego escaparon. Luego se supo que las autoridades detuvieron a uno de los criminales, pero se desconoce el monto de lo robado en ese establecimiento, y tal parece que no fue recuperado.
Por otro lado, no porque haya iniciado un nuevo año la Capach ha resuelto sus problemas. En varias colonias, como Haciendita I, ubicada en “la zona de bares”, o en la Obrera, por no más ir más lejos, hubo grandes fugas de agua que fueron atendidas muy tardíamente. Un ejemplo claro de ello es la enorme cantidad de líquido vital que se desperdició del 31 de diciembre al 01 de enero (pasaron 48 horas) en pleno Centro, en donde no se atendió a tiempo el problema “por ser día feriado” y el agua llegó a escurrir hasta los bancos Banamex y Bancomer.
Es evidente que Guerrero tiene problemas enormes que deben ser tratados de inmediato para frenar esta ola de violencia que parece no tener límite; el gobierno estatal y municipal deberían implementar otras medidas para ayudar a la ciudadanía, que cada día camina en las calles con el temor a ser asaltado o algo peor; asimismo, tienen que ver de qué manera resuelven, para siempre, la deuda que tiene Capach con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), para que por fin haya una distribución equitativa de agua en la capital. Lo malo es que esto parece más una utopía que una realidad.
(armando16cat@outlook.com)
