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sábado, 17 abril , 2021

Tiempo y paciencia – Alejandro Mendoza

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Alejandro Mendoza

En ocasiones los propósitos o metas que se tienen no se logran en el tiempo que la persona lo establece y es cuando entra en acción una virtud o don que muy pocas personas tienen: la paciencia.
Según el filósofo Aristóteles, la paciencia nos permite sobreponernos a las emociones fuertes que nos pueda tener preparadas la vida. Se puede decir que la paciencia está ligada a la madurez mental, con una actitud respetuosa y educada hacia los demás.
En todos los ámbitos de la vida del ser humano sea político, económico, social, gubernamental, laboral, familiar, personal o cualquier otro, se requiere de esfuerzo, dedicación, constancia, sacrificio, pasión y perseverancia cuando se trata de concretar un objetivo establecido, siempre desde la perspectiva del bien común.
Hay desde luego casos de personas que deciden caminar en sentido opuesto, pensando siempre en sus propios intereses, muchos de origen perverso y malévolo. Y la realidad es que existen infinidad de ejemplos en la actualidad sobre este tema en una sociedad cada día más intolerable.
Muchas de las veces la expresión de Maquiavelo “el fin justifica los medios” es aplicada de acuerdo a la interpretación individual basada en los intereses de cada quien. La esencia de tal expresión en sí misma no es maliciosa, pero se fue aplicando a lo largo de la historia en función de las motivaciones de los corazones y mentes de quienes tomaron importantes decisiones a partir de sus deseos egoístas.
En tal contexto cuando una persona ha emprendido el difícil camino de salir adelante buscando cumplir sus metas y propósitos en la vida, busca afanosamente que se puedan realizar de una u otra manera y a través de los medios que sean necesarios.
Y ahí es donde radica el grave riesgo de que quizá la buena intención de un proyecto con bienestar colectivo se distorsione, y contaminado por todos los elementos de emoción, de pensamientos y de sentimientos, se incline a métodos y acciones totalmente fuera de cualquier principio o valor universal que le da sentido al ser humano.
En todos los ámbitos de la sociedad hay tiempos para todo y para cada proceso que se vive o que quiere realizar. Y hay muchas personas que no entienden tal situación y motivados por la ambición, la codicia y la avaricia toman decisiones y camino que muchas de las veces son de destrucción, violencia y muerte.
Cuando se desespera una persona, que se erige como líder o dirigente, puede provocar daños, divisiones, caos y perjuicios a su alrededor y con mayor impacto al grupo que dice dirigir. La falta de madurez, experiencia y conciencia provoca que no haya asimilación del tiempo que se vive.
La verdad es que hay un tiempo para todo. Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Por tal razón, la paciencia es la clave para saber esperar el tiempo en que se verá realizado el propósito y la meta establecida. El tiempo y la paciencia van de la mano y saber esperar es el otro ingrediente fundamental, en el entendido de que se hizo todo lo necesario y lo correcto para lograr tal objetivo.
Y es que la paciencia en esencia es la capacidad de sufrir y tolerar desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza, sin quejarse ni rebelarse. Al final, la expresión “no te canses de hacer el bien, porque a su tiempo tendrás tu recompensa”, es la fuerza del corazón de personas que abrazan con amor la paciencia para seguir adelante.
Los errores fueron míos, los aciertos de Dios, sonría, sonría y sea feliz
https://ampalejandromendozapastrana.blogspot.mx 

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