* El Papa Francisco subrayó que difundir noticias falsas “es diabólico”, son fruto de la codicia y demuestran la sed de poder de los humanos

* Mark Zuckerberg señaló que la “precisión de la información es muy importante”

* Políticos en Guerrero ocupan información falsa para intentar posicionare ante electores

Mauro Campuzano Marquina

La proliferación de las notas falsas, cuyo anglicismo es el título de esta opinión, denota un peligro para la incipiente democracia en nuestro país. La capacidad de multiplicarse a través de las redes sociales le ha convertido en una poderosa arma para políticos que hacen de la politiquería su cotidianidad. Las noticias falsas han significado un dolor de cabeza tan grande que hasta el creador y dueño de la red social Facebook, Mark Zuckerberg, describió el peligro de las noticias falsas durante una entrevista como: “…la precisión de la información es muy importante… Nuestro enfoque se centrará menos en prohibir la desinformación y más en la aparición de perspectivas adicionales e información, incluidos verificadores de hechos comprobables que disputen la exactitud de un tema”.
La falsa información es aprovechada por gente sin escrúpulos, cuyo objetivo es generar ganancias económicas acumulando visitas al sitio donde se publica. La perversidad en que se gesta esta falsa información parte de verdades a medias, aunado al contexto social, económico, político y de seguridad que escogen para “reventar” la “noticia”. Un claro ejemplo fue en el año 2017 en que se difundió que se habían encontrado cuerpos de niños en una playa de Acapulco a los que les habían extraído sus órganos.

¿Recuerdan cuántas veces mataron a Roberto Gómez Bolaños, en las redes sociales? Las noticias falsas de la muerte de un artista, músico o persona pública también es un recurso muy utilizado en este ecosistema de desinformación que escandaliza con noticias falsas, la recolección de “me gusta” o “compatir” para que se done dinero por alguna enfermedad o causa filantrópica, teorías de conspiración, muerte de personas, alarmas por tsunamis, terremotos, eclipses y el fin del mundo.
Y Facebook no es la única red social en la que se diseminan todo este tipo de desinformación. Lo que algunos pensarían que es la red social para personas “inteligentes”, esta panacea conocida como Twitter, se nutre con cuentas falsas cuya principal misión es vender el servicio de posicionar la cuenta de alguien, digamos un político o un artista poco conocido para que sea haga tendencia en esa red, personas le conozcan y lo sigan en esa red social.
La persuasión o el convencimiento no su principal interés, lo que intentan es abrumar la red social para que sea una tendencia y tenga repercusión hasta en medios locales o nacionales. En enero de este año el Papa Francisco fue enfático al opinar: “el drama de la desinformación es el desacreditar al otro, presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos”. Dijo que son cosas que han sucedido siempre, que son fruto de la codicia y sed de poder de los humanos. También citó la Biblia en la forma en que el Diablo con engaños e información falsa ofreció a Eva a comer del fruto prohibido.
No nada más en las redes sociales, sino en internet está disponible incalculable información que no pueden desaparecer tan fácilmente. Esta desvirtuada “información” es presentada como: reportajes, entrevistas, opiniones, encuestas o estudios científicos para respaldar su cometido. Estos textos poco halagadores se cuelgan del prestigio y veracidad de medios de comunicación importantes; por eso las direcciones de internet que compran emulan los nombres en ocasiones de CNN, NEW YORK TIMES y en nuestro país como El Universal, Reforma y muchos etcéteras.
La desinformación es el arma estelar de la oposición en la pugna por el poder. El año pasado el secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray, utilizó su cuenta en Twitter para negar lo que algunos sitios en internet falsos y cuentas en las redes sociales hacían eco: que durante su primer visita oficial a la Casa Blanca, el canciller había ayudado al gobierno de Donald Trump a redactar un mensaje sobre la construcción del muro en México. Hasta el Washington Post mordió el anzuelo y tuvo que rectificar en otra publicación, que si bien el canciller Videgaray no lo había escrito, sí había ayudado a “suavizarlo”, lo que deviene en una guerra de propaganda.

El problema de muchas verdades y la información falsa
Joseph Goebbles, si estuviera vivo, sería sutil. Si uno de los principios de la propaganda es acallar cuestiones cuando no se tienen argumentos, disimular noticias que favorecen al adversario ayudados por medios de comunicación afines a la causa de quien las emplea. Les tengo muy, pero muy malas noticias para el equipo de los empresarios David Jiménez Rumbo y Joaquín Badillo.
En diferentes medios de comunicación se publicó una “recomendación” que –se afirmaba— hacía la empresa Mitofsky, para que el joven Joaquín Badillo fuera el candidato del frente –PRD-PAN-MC— en Acapulco de Juárez.

Cuatro días después de difundida está falsa información, el portal La Síntesis publicó una entrevista con Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, en la que asegura que la empresa no se dedica a hacer “estrategia política” y subrayó: “…nosotros no hacemos estrategia política, nosotros hacemos encuestas. Nosotros solo entregamos resultados, a veces escribimos el resultado pero no recomendamos nada. Ahorita no, no estamos haciendo nada (en caso de Guerrero), estamos en tratos para ver si hacemos algunas cosas, pero no estamos haciendo nada en estos días”, afirmó Roy Campos el pasado 12 de enero.
Lo que subraya el ascenso de la posverdad, increíblemente en una era en la que el avance tecnológico debería haber evitado y simplificado el manejo de la información. Lo del empresario acapulqueño demuestra que el compartir información falsa y todavía colgarse del prestigio de una empresa encuestadora y de diversos periódicos y sitios de información no es un problema y que la veracidad, la probidad en política no es menester.

Otro actor político –sobretodo actor— David Jiménez Rumbo, fiel a su estilo, ha lanzado ataques a los diferentes miembros de su partido político en aras de consolidar a su grupo político y acceder a la candidatura del Frente, también en Acapulco. Dentro de la estrategia que han implementado los suyos, llama la atención la similitud con el empresario Joaquín Badillo, pues su equipo cambió el nombre de un grupo en la red social Facebook, que apoya las aspiraciones del ex senador, por el de “Informe con López Dóriga”, y en la que aparece el periodista Joaquín en una captura de su otrora noticiero en Televisa y embarrada una imagen del precandidato Jiménez Rumbo en la que se afirma que es él, el candidato.

Este tipo de estrategias son un peligro para nuestra incipiente democracia, pues intentando formar opinión alimentando la ignorancia y las pasiones ciegas lo que se profundiza es la desafección hacia la política, se siembra confusión y falsedades buscando la rotación de elites, no un cambio político real lo que también impacta la participación ciudadana a la hora de votar.
Es urgente la participación y unión de los medios de comunicación en Guerrero para formar un pacto, abandonando cualquier línea editorial, para que se “verifique” la información dentro de este caos informativo, para ubicarla, desecharla y advertir a las personas de caer en el bulo, también señalando en una base de datos las páginas en internet o redes sociales de información falsa y la identidad de quienes se aferran a fantasías por conseguir una recompensa económica.
Es difícil, pero no imposible. Sé que los intereses son diversos, tanto políticos, económicos religiosos y de empresarios que están dispuestos a conquistar escaños y puestos de elección impulsados por la desinformación. Por eso supone un peligro a nuestra democracia y el Instituto Electoral de Participación Ciudadana en Guerrero y el Instituto Nacional Electoral, no han hecho nada frente a este gran reto, por lo menos en Guerrero.
El escenario actual en poco ayuda. Ahí encuentra el caldo de cultivo toda esta desinformación y burda propaganda política. La violencia, la inseguridad, los fenómenos naturales, son el punto de partida para los artífices que se encaraman en la desinformación. Lo que me motivó a escribir sobre este penoso panorama que afecta al periodismo, fue el mensaje de una amiga acompañado del enlace para ver la “noticia” sobre el descubrimiento en un racho ubicado en el estado de Morelos, de unas mujeres a las que les amputaron sus extremidades y sus lenguas para mantenerlas cautivas y prostituirlas como un objeto sexual carente de voz, de respuesta, una pieza.

Las fotografías que ilustran la entelequia están disponibles en internet y también se advierte en el texto que el grupo criminal responsable de mutilar a las mujeres opera en estados como Hidalgo, Morelos, CDMX y Guerrero. Las visitas e ingresos económicos que ha logrado obtener ese sitio y los que la replicaron, siguen creciendo.
Las noticias falsas, “fake news”, son la gran plaga para el periodismo y la democracia. La esencia del debate e intercambio de opinión quedan sepultados ante el manto de mentiras y desinformación. Pensaba que el periodismo de consigna era el que más daño le hacía a esta noble profesión, pero me equivoqué. Y no, tampoco es cierto que una señora que vende esquites fue detenida y en su casa encontraron varios cuerpos, con los cuales sazonaba sus guisos.
Por favor, no crean todo lo que leen en las redes sociales. Y sobre todo, les pido encarecidamente que no simpaticen –ni voten en el futuro— por los enemigos de la democracia.
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@andrescampuzano